El 14 de febrero ya está a la vuelta de la esquina y, mientras muchos buscan el regalo perfecto, otros recurren a creencias antiguas para "asegurar" el afecto de alguien.
Y es que, a veces nuestro deseo por estar con la persona que queremos, nos hace caer en cosas que jamás imaginaríamos, mismos que llegan a considerarse rituales o hasta amarres de amor.
Entre los mitos más persistentes de la cultura popular mexicana se encuentra el uso del toloache, una planta a la que se le atribuyen poderes mágicos para atraer al ser amado, sin embargo, detrás de las promesas de amor eterno, se esconde una realidad muy alarmante que no debemos dejar pasar por alto.
El toloache (Datura stramonium) es una planta que contiene altos niveles de alcaloides, como la escopolamina y la atropina. Históricamente, se ha utilizado en la hechicería y remedios caseros bajo la premisa de que, al suministrarlo en dosis bajas, la persona "se amansa" o se vuelve más dócil.
Pero, lo que realmente sucede no es una conexión romántica, sino un estado de delirio y confusión. La persona bajo los efectos del toloache pierde su voluntad no por amor, sino porque sus funciones cognitivas están siendo alteradas por sustancias tóxicas que afectan el sistema nervioso central.
Lejos de crear un "vínculo inquebrantable", como lo promete el viejo mito, el consumo de esta planta puede provocar daños irreversibles. Aquí te explicamos qué le sucede al cuerpo realmente:
Este Día del Amor y la Amistad, es vital recordar que las relaciones sanas se basan en el consentimiento y la voluntad propia, no vale la pena tratar de tener el cariño de alguien a base de amarres extraños que podrían dañar a la persona que dices querer.
Utilizar sustancias para manipular el comportamiento de otra persona no solo es éticamente cuestionable, sino que es una agresión directa a su salud.
Si conoces a alguien que esté considerando usar "remedios" de este tipo, adviértele sobre los peligros.
El amor no se encuentra en una pócima mágica, y los efectos del toloache definitivamente no son parecidos a los de ninguna película romántica.