ROMA, ITALIA. – Lo que parecía una historia inspiradora de fe y redes sociales terminó como el escándalo más comentado entre la iglesia católica italiana y es que Don Alberto Ravagnani, el sacerdote italiano convertido en fenómeno viral con sus contenidos de lifestyle y fitness, ha anunciado oficialmente su renuncia al sacerdocio, una lluvia de reacciones encontradas en redes sociales, pues para nada pasó desapercibido entre los y las internautas de distintas partes del mundo.
Conocido por cientos de miles como el “cura del gimnasio”, Ravagnani, de 32 años de edad, logró lo que pocos sacerdotes: conectar con la Generación Z a través de plataformas como TikTok, Instagram y YouTube gracias a sus vídeos dinámicos donde combinaba ejercicios, consejos de salud y reflexiones espirituales.
Pero no todo fueron aplausos. Su decisión de fusionar lo sagrado con lo cotidiano encendió la mecha de la controversia. Los contenidos centrados en entrenamiento físico, las rutinas en el gimnasio y, sobre todo, la promoción de suplementos deportivos a través de asociaciones pagadas, detonaron críticas desde dentro de la Iglesia y entre creyentes tradicionales, que vieron en sus publicaciones una mercantilización de su figura sacerdotal.
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Para muchos seguidores más jóvenes, Ravagnani era un soplo de aire fresco: un sacerdote que no usaba alzacuellos, hablaba el idioma de las redes y mostraba que la fe podía convivir con la vida cotidiana y el autocuidado. Pero para otros, su creciente obsesión con el cuerpo y las marcas lo alejó de lo esencial que, según algunos sectores eclesiásticos, debe caracterizar a un clérigo.
Por su parte, Ravagnani ha intentado calmar a sus seguidores en su cuenta de Instagram, donde le siguen más de 293,000 personas, asegurando que su compromiso con los jóvenes de la asociación se mantiene intacto.
La gota que colmó el vaso fue uno de sus propios vídeos: en septiembre, en el que Ravagnani compartió un post con una “paid partnership” con una marca de suplementos, acompañado de la frase “Santo sí, pero también saludable”, lo que desencadenó reacciones encontradas y tensiones con su diócesis.
El anuncio de su renuncia llegó a través de un video en TikTok donde dijo algo que muchos ya sospechaban: que sus razones eran “muchas y complejas”, y que, aunque dejaría de celebrar misa, su “corazón seguiría siendo el mismo”.
La noticia no solo sacudió a la comunidad católica, sino también a sus seguidores, que ahora debaten si Don Alberto fue un pionero incomprendido o simplemente un influencer que perdió el rumbo entre followers y fe.