Los trenes han sido clave en el desarrollo del mundo, pero también protagonistas de tragedias que marcaron la historia. Desde el reciente accidente en Adamuz, España, hasta el descarrilamiento del Tren Interoceánico en México, estos hechos evidencian que los riesgos ferroviarios siguen vigentes.
El siguiente conteo incluye desastres emblemáticos como el accidente de Bihar, India (el más mortífero del que se tenga registro), el siniestro de Santiago de Compostela y una tragedia en el metro de Nueva York, que expusieron graves fallas humanas y técnicas.
A la lista se suman casos históricos como el del Queen of the Sea y otros siniestros que conmocionaron al mundo, dejando lecciones clave en materia de seguridad ferroviaria y convirtiéndose en los accidentes más sonados de la historia.
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El accidente ferroviario de Santiago de Compostela ocurrió el 24 de julio de 2013, cuando un tren Alvia que cubría la ruta Madrid–Ferrol descarriló en la curva de Angrois, a pocos kilómetros de la estación. El convoy circulaba muy por encima del límite de velocidad permitido en ese tramo. El siniestro dejó 79 personas muertas y más de 140 heridas, convirtiéndose en la mayor tragedia ferroviaria de España en décadas. Las investigaciones concluyeron que la causa principal fue un exceso de velocidad.
El 26 de diciembre de 2004 ocurrió el desastre ferroviario con más víctimas registrado en la historia. El tren circulaba por la costa de Sri Lanka cuando fue alcanzado por el masivo tsunami del océano Índico. El agua no solo descarriló los vagones, sino que los utilizó como proyectiles contra las palmeras y edificios cercanos. Se estima que entre 1,500 y 2,000 personas murieron.
Ocurrido el pasado 18 de enero, fue un grave accidente en la línea Madrid-Sevilla, a la altura del municipio de Adamuz. El siniestro se produjo cuando tres vagones de un tren Iryo descarrilaron e invadieron la vía contraria, siendo impactados por un tren Alvia que circulaba en dirección opuesta. Las autoridades confirmaron 45 fallecidos y más de 150 heridos. Todo apunta a una posible rotura en la vía.
El accidente ferroviario de Manhattan ocurrió el 28 de agosto de 1991 en el metro de Nueva York. Un tren de la línea 4 en dirección sur descarriló entre las estaciones de las calles 14 y 18 debido a un error del operador. El conductor, que se encontraba bajo los efectos del alcohol, conducía el tren a casi el triple del límite de velocidad seguro. El descarrilamiento causó cinco muertos y más de 200 heridos, convirtiéndose en uno de los accidentes de metro más mortíferos de Nueva York.
Este accidente ferroviario, ocurrido en 1981, es considerado el más mortífero de la historia de aquel país. Un tren de pasajeros descarriló y cayó a un río mientras cruzaba un puente debido a fuertes lluvias y una posible falla en la vía. Murieron más de 800 personas, muchas de ellas atrapadas en los vagones sumergidos; el número exacto de víctimas nunca se confirmó.
El 3 de junio de 1998, el tren ICE 884 que viajaba de Múnich a Hamburgo descarriló cerca de Eschede, Baja Sajonia. Una rueda rota provocó que el tren se estrellara contra un pilar, lo que causó el derrumbe de un puente sobre el convoy. Este catastrófico accidente causó la muerte de 101 pasajeros y heridas a otros 88. Sigue siendo uno de los peores accidentes de trenes de alta velocidad de la historia.
Un tren de pasajeros del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec se descarriló el 28 de diciembre de 2025 en Oaxaca, cuando cubría la ruta Salina Cruz–Coatzacoalcos, dejando 14 personas muertas y un centenar de heridos. El convoy, con 250 personas a bordo, salió de las vías y varios vagones volcaron. El exceso de velocidad fue señalado como la causa del accidente.