Aunque en su momento el presidente de EE. UU., Donald Trump, minimizó la defensa de Groenlandia calificándola como un sistema de apenas "dos trineos", la realidad es que la Patrulla Sirius es una de las unidades de élite más respetadas del mundo. En un entorno donde solo sobreviven los más fuertes, esta unidad de la Armada danesa es la verdadera frontera contra el olvido en el Ártico.
Dinamarca ha invertido cifras estratosféricas para reforzar la seguridad de su isla ártica; sin embargo, la tecnología punta tiene un límite: el invierno extremo. Para vigilar el norte y este de Groenlandia, la seguridad recae en seis equipos tácticos, compuestos cada uno por dos hombres y 12 perros de gran resistencia.
Entre enero y junio, tras dos meses de oscuridad total, estas patrullas emergen para recorrer zonas deshabitadas donde el termómetro se desploma hasta los -40 °C. Su misión es titánica: vigilar un territorio equivalente a la superficie de Francia y España juntas, una labor que puede tomar hasta cuatro años completar.
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A diferencia de las motonieves, que pueden fallar por congelación o falta de combustible, el trineo tirado por perros es infalible en condiciones críticas.
"Usamos trineos porque los perros tienen un aguante inalcanzable para cualquier motor", explica Sebastian Ravn Rasmussen, exmiembro de la patrulla.
No se trata solo de guiar perros; los miembros de Sirius poseen uno de los entrenamientos militares más rigurosos del planeta. Sus jornadas incluyen: