Taipei, Taiwán –. ¡Lo volvió a hacer! El escalador estadounidense Alex Honnold, reconocido internacionalmente por su audaz estilo de “free solo” —escalar sin cuerdas ni equipo de seguridad—, logró este domingo una hazaña que pasará a la historia del alpinismo urbano: ascendió el rascacielos Taipei 101, de 508 metros de altura (101 pisos), sin ninguna protección, en poco más de 90 minutos.
El evento, transmitido en vivo por Netflix bajo el título Skyscraper Live, congregó a cientos de personas en las calles de Taipei y a millones de espectadores en todo el mundo. Honnold, de 40 años, vistiendo una camiseta roja, se apoyó únicamente en pequeñas estructuras ornamentales del edificio para avanzar verticalmente con las manos y los pies.
Tras alcanzar la cima, Honnold celebró con un gesto festivo ante la multitud y destacó la belleza del paisaje urbano desde esa altura, aunque reconoció que el viento representó un desafío adicional durante la ascensión.
La escalada de Taipei 101 marca la primera vez que alguien completa esta pared de acero y vidrio sin cuerdas o arnés, superando el intento anterior de 2004 del escalador francés Alain Robert, quien ascendió la torre con equipo de seguridad.
A diferencia de sus habituales ascensiones en entornos naturales, esta fue una de sus primeras escaladas urbanas de esta magnitud ante un público numeroso. La transmisión en tiempo real generó tanto admiración como debate —algunos cuestionan la ética de promocionar actos de riesgo extremo en directo—, pero no hay duda de que su dominio técnico y su compostura bajo circunstancias extremas volvieron a situarlo en la élite del alpinismo mundial.
Alex Honnold no es un nombre nuevo en el mundo de la escalada. Su carrera se ha caracterizado por redefinir lo que es humanamente posible en roca viva sin ayudas artificiales:
Honnold alcanzó fama global con su ascenso “free solo” de El Capitán en el Parque Nacional de Yosemite —una pared de granito de casi 1,000 metros de altura—, documentado en la película Free Solo (2018), ganadora del Óscar al Mejor Documental.
Desde temprana edad, desarrolló una increíble resistencia mental y física, escalando rutas de gran dificultad sin aseguramiento, una disciplina que exige concentración absoluta y tolerancia al riesgo. Además de sus logros deportivos, Honnold ha promovido causas medioambientales a través de The Honnold Foundation, apoyando proyectos de energía sostenible, así como otros esfuerzos comunitarios alrededor del mundo.