Abusan jóvenes del viagra

sanamente salud psicología
Se exceden jóvenes en el consumo de pontenciadores sexuales sin haber sido diagnosticados con disfunción eréctil, lo que pone en riesgo su salud
Silvia Ojanguren
10/04/2019 - 05:18

Los potenciadores sexuales son una salida médica a problemas de disfunción eréctil, pero hay “muchachos que están abusando del medicamento… No hay cifras, pero es muy probable que haya 20% de jóvenes tomando viagra”, afirma el doctor Yahir Muñoz, urólogo.

Es una realidad en la sombra: el encargado de una farmacia céntrica, que prefirió no revelar su nombre, aseguró que “es muy común que muchachos de 18 a 20 años compren estos medicamentos sin receta médica”.

Se trata de jóvenes que “abusan del alcohol o drogas y piensan que necesitan estas pastillas para tener mejores relaciones sexuales”, consideró.

Cuidado, mucho cuidado, su uso diario, sin control médico, puede ocasionar una erección permanente dolorosa llamada priapismo, asegura el doctor Muñoz.

Sobre las situaciones detrás de la búsqueda de mayor satisfacción sexual, el doctor Muñoz señala:

A) Hay jóvenes deprimidos, con problemas de estrés por situaciones como ruptura de relaciones o problemas escolares, trabajo o familiares. “Esto les afecta las relaciones sexuales, pero hay apoyos psicológicos que pueden funcionar mejor sin necesidad de recurrir a medicamentos”.

B) Muchos jóvenes, por estrés o cansancio, “tienen una situación de rendimiento (sexual) inadecuado y está muy difundido que pueden tomar viagra como pastilla de diario y de esa forma recuperan la actividad sexual”.

La mayoría de estos jóvenes se autorrecetan los medicamentos.

María Almeida Reyna, gerente médico, asegura que la pastilla azul es únicamente para pacientes con disfunción eréctil, que afecta al 55% de los varones mayores de 40 años. En hombres (de 18 a 40 años) la prevalencia es  de 9.7%.

HAY QUE  RESALTAR QUE...

1.- Solamente el médico es el que, después de hacer el diagnóstico de disfunción eréctil, puede indicar, si el caso lo amerita, el inicio del tratamiento oral de las pastilas azules.

2.- Numerosos estudios clínicos controlados han demostrado que la sustancia activa del viagra tiene un excelente perfil de seguridad y eficacia.

El doctor Muñoz llama la atención sobre que este tipo de medicamentos requiere supervisión y atención con el urólogo, en conjunto con un cardiólogo, porque si el paciente no es candidato para tomarlo, puede ocasionarle incluso una falla cardiaca.

“Antes había un dique, el precio de los potenciadores con patente era alto, pero al perder la patente se producen medicamentos genéricos y baja su costo al alcance de los jóvenes”, advierte el especialista.

Definitivamente, la Secretaría debería tener un control sobre estos medicamentos, así como se hizo con los antibióticos, actualmente se tiene un control absoluto y nadie los consume sin receta médica.

Logran un efecto de autosugestión

Los jóvenes  que utilizan fármacos facilitadores de la erección o para evitar una eyaculación precoz, lo más que obtienen es un efecto placebo o de autosugestión, opina la sexóloga Claudia.

Una cosa importante, subraya, es que “la firmeza de la erección es importante, más no esencial para un encuentro sexual placentero”. Y revela que ciertos reportes indican que “algunas parejas que padecen disfunción eréctil y no reciben tratamiento, logran satisfacer su erotismo incrementando y enriqueciendo las caricias eróticas y la imaginería”.

“Algunos jóvenes que llegan a su encuentro sexual angustiados con respecto a su desempeño pueden sentirse más seguros al utilizar un facilitador de la erección, pues depositan en el medicamento dicha seguridad”, explica.

Si no hay  problemas de erección, el joven no notará mayor cambio… “la erección no va a ‘mejorar’ notoriamente por el uso de dichos medicamentos, sino que se obtendrá con mayor facilidad”, sostiene.

A LAS PRUEBAS ME REMITO

Estudios indican que hay asociación del uso recreativo del viagra en jóvenes (y otros facilitadores como cialis y levitra) y las conductas de riesgo como sexo sin protección, uso simultáneo de sustancias de abuso y sexo con varias parejas de manera irresponsable. Sobre el uso de este tipo de medicamentos continuamente, Claudia Rampazzo señala que “no hay reportes que asocien que su uso afecte el deseo sexual, pero sí la calidad de la erección y la cantidad de angustia al tener relaciones sexuales sin el medicamento:

“Los jóvenes reportan un aumento de inseguridad con respecto a su erección, al tener relaciones sexuales sin el medicamento (angustia de desempeño o de ejecución). 

El deseo no se afecta por el uso de estos medicamentos; si hubiese disminución del deseo, se tendrán que investigar otras causas”. Una vida sexual plena y placentera tiene como principio que el joven reciba educación sexual, que conozca tanto su cuerpo como su respuesta sexual, desde antes de iniciar la vida sexual en pareja (autoerotizándose sin prisa, conociendo sus tiempos de excitación y orgasmo).

“La relación sexual suele ser más satisfactoria en la medida en que sea de mutuo acuerdo y con una pareja con la que el joven pueda comunicarse, sienta confianza, seguridad”.

La sexóloga menciona que la genitalidad y el coito no son la única forma de sexualidad: la sensualidad es un elemento esencial para un encuentro placentero, es tan importante como la función genital.

La sensualidad  (utilización de los sentidos para lograr placer erótico)  mejora al usar fantasías eróticas adecuadas, al estimular todas las partes del cuerpo buscando sensaciones sexuales placenteras y comunicarse eróticamente de forma eficaz, indicando a la pareja cómo y cuándo estimular el cuerpo.

Buscan sensaciones intensas

El uso recreacional,  la búsqueda de tener experiencias nuevas e intensas, de querer “pertenecer” es lo que impulsa a jóvenes de entre 18 y 20 años de edad a consumir viagra, aunque no padecen disfunción eréctil, opina el psicoterapeuta.

Ávidos por probar de todo, por divertirse, tener erecciones más duraderas, más fuertes y lograr una sensación de poder, los hombres de esa edad compran la pastilla azul; lo mismo que compran drogas como el alcohol o cocaína, el viagra se convierte en su droga para pasarla bien, sin tomar en cuenta los riesgos contra su salud.

Los motivos para tomar el medicamento son multifactoriales como el entorno familiar, las experiencias, la personalidad, la publicidad, los medios de comunicación y la presión social, que puede ser brutal, pues difunden la idea de que el hombre tiene que ser un “superamante” un “superhéroe”, complacer a la pareja al 100 por ciento, lo que genera una gran ansiedad y ese es uno de los motivos de tomar viagra, que responde más a una fantasía de ser potente, pero se olvidan de que sólo son seres humanos con algunas debilidades y fortalezas. También lo hacen con la idea de tener sexo por deporte, de ir más alto, estos hombres son muy competitivos y buscan mejorar su autoestima, pero el efecto es el contrario. 

Psicológicamente, el joven llega a creer que sólo con el viagra puede conseguir erecciones fuertes y duraderas y así se convierte en adicción. Este sería el mayor riesgo para alguien que no lo necesita.

El psicoterapeuta no recomienda tomar viagra si no ha sido diagnosticada la disfunción eréctil.

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