¿Qué tienen que ver los ronquidos y el sexo sabroso?

La apnea del sueño ocasiona depresión, irritabilidad y problemas sexuales, si no se trata adecuadamente
Cecilia Rosillo
12/11/2019 - 10:20

Hay parejas que son tan disparejas que es imposible que se lleven bien. Este es el caso de la quizá peor relación que puede tener el sexo: los ronquidos. Este asunto va más allá de la incomodidad que causa no poder dormir por el ruido ocasionado; el problema llega a tal nivel, que puede ser causa de disfunciones sexuales y no es, como muchos piensan, sinónimo del buen dormir.

El ronquido, ese sonido áspero, aparece cuando el aire pasa por los tejidos de la garganta que se relajan al dormir y hace que estos vibren al respirar, el sonido puede salir por la nariz o la boca. Este problema, en muchos casos, está asociado a un trastorno conocido como apnea obstructiva del sueño, que produce, entre otras cosas, dificultad para concentrarse en el día, cambios de humor, irritabilidad, depresión, que si bien esto afecta el desempeño sexual, además disminuye la libido.

Para empeorar el panorama, hace alrededor de un lustro que el doctor Raymond Rosen del Instituto de Investigación de Nueva Inglaterra, dio a conocer que hay una relación directa entre roncar, sufrir apnea obstructiva y padecer problemas de erección.

Desde entonces, además se ha visto que en la etapa más profunda del sueño es cuando se restaura la función sexual y tiene rasgos físicos visibles y contundentes.

 DUERME BIEN. Para que una persona tenga una vida sexual sana, no basta con evitar el estrés, sino descansar, pues el desempeño sexual tiene que ver con la creatividad y la concentración, pues una pareja cansada, dispersa y desconcentrada, suele no llegar al orgasmo, repite las posturas y caricias básicas y aguanta poco; mientras más se ronca, menos se descansa, se pierde en mayor grado la concentración (lo que se asocia con la mala erección) y se afecta la memoria.

Entre los factores que pueden contribuir a los ronquidos, están desde la anatomía de la boca y los senos paranasales, ingerir alcohol (relaja los músculos de la garganta), las alergias, el sobrepeso y los catarros.

Particularmente, las investigaciones de Rosen también revelaron que los hombres tienen más posibilidad de roncar que las mujeres, aunque aún no se determina por qué. 

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