El otro día, en el mero momento cumbre y a nada de llegar al orgasmo, me dio un calambre horrendo en el chamorro que me obligó a parar. Morí de pena y ahora cada vez que lo intento tengo el pendiente de que me vuelva a dar y ya ni lo gozo. ¿Por qué pasa eso? Arturo P.
Eso nos pasa a todos en la vida y en la cama, así que bájale a la pena porque ese calambre no es una maldición ni falta de condición. Cuando estás a punto del clímax, el sistema nervioso suelta una descarga de adrenalina y contracciones musculares en toda la zona pélvica, los glúteos y las piernas. Si a esa tensión le sumas que estabas aguantando una postura fija, que te faltaba hidratación o tenías los músculos cansados del día, la pantorrilla reacciona contrayéndose de más, provocando ese dolor que te mata la pasión. Para evitar que te vuelva a pasar, la solución es tan sencilla como cuidar los pequeños detalles antes de la acción estira bien las piernas durante el día, toma suficiente agua y, si la posición exige mucho esfuerzo en las piernas, cambia de postura a una donde puedas relajar las extremidades inferiores sin bloquear la circulación.
Mi novio es divino y tiene una gran herramienta, pero a la hora del ‘delicioso’ es una tumba; no emite un ruido, ni un suspiro, ni un gemido y yo necesito escuchar que la está pasando bien para encenderme, y su silencio me hace dudar si le gusto o si está aburrido. ¿Qué hago para que se suelte? Brenda L.
Brenda, el problema es que asociamos el silencio absoluto con el aburrimiento, pero la realidad es muy distinta. Hay hombres cuyo sistema nervioso procesa el clímax poniendo su atención hacia adentro, concentrándose tanto en el tacto y en las sensaciones físicas que el centro del habla se les desconecta por completo. Lejos de estar aburrido, su cuerpo simplemente funciona en modo mudo. Intentar forzarlo a gritar o gemir solo va a ponerlo tenso con el pendiente de dar un buen espectáculo auditivo. Lo mejor que puedes hacer es liderar con el ejemplo de forma natural. Dile en voz baja lo mucho que te enciende escucharlo, hazle preguntas sencillas (como “¿te gusta así? o “sientes rico?”) en el momento, para invitarlo a responder con susurros, o pon algo de música de fondo para relajar el ambiente; si siente que no hay un examen que aprobar, irá soltando la voz a su propio ritmo.
Veo en todas partes que las parejas perfectas siempre tienen orgasmos simultáneos y mi novia y yo casi nunca lo logramos al mismo tiempo, y me frustro pensando que nuestra vida sexual es un fracaso. ¿Qué hago? Esteban R.
Por acá hemos dicho hasta el cansancio que no se crean lo que ven en el porno y que el “orgasmo simultáneo” es una de las mentiras más grandes de la industria XXX. Pretender que dos cuerpos distintos sincronicen su llegada al clímax exacto al segundo es como exigirle a dos personas que corren un maratón que crucen la meta pegadas de la mano sin importar su condición. Cuando te obsesionas con cumplir esa meta de película, lo único que logras es meterte una presión mental brutal que dispara el estrés, arruina la espontaneidad y bloquea el verdadero disfrute del camino. El sexo real no es una competencia cronometrada, sino un espacio de placer compartido donde cada quien tiene su propio tiempo. Aprendan a disfrutar de los diferentes momentos