Sexualidad

CONSULTORIO ÍNTIMO

Mi esposo ya no quiere jalar, si no lo caliento, él no me busca ¿Se está volteando o ya no le gusto?

Resolvemos todas tus dudas íntimas, por más extrañas que parezcan

Consultorio Íntimo
04/11/2026 |09:48
Gabriela Sánchez
Periodista y Editora de Espectáculos en El GráficoVer perfil

PREGUNTA

A veces, cuando mi novio entra con mucha profundidad, siento como si mis músculos internos se apretaran de golpe de forma involuntaria, lo cual corta el ritmo y me genera un pequeño piquete incómodo. No es dolor insoportable, pero sí me saca de onda. ¿Por qué pasa eso? Daniela S.

RESPUESTA

Daniela, lo que sientes es solo una respuesta defensiva de tu musculatura. El suelo pélvico es un conjunto de músculos en forma de hamaca que sostiene los órganos internos, y tiene una memoria refleja muy sensible. Cuando hay una penetración profunda o un ritmo muy acelerado que sorprende a los tejidos antes de que estén completamente relajados y lubricados, los músculos reaccionan contrayéndose de golpe para “proteger” la zona. Esta contracción refleja (un microespasmo del músculo pubococcígeo) puede provocar esa sensación de tope o piquete incómodo. No significa que tengas una lesión grave, sino que el cuerpo avisa cuando la profundidad o el ángulo superan momentáneamente la flexibilidad del tejido en ese instante. La próxima vez que ocurra, pídele a tu pareja que le baje tantito a la velocidad al fondo y que combinen el movimiento con respiraciones profundas inflando el abdomen; de esta forma, podrás relajar la musculatura y permite que el acoplamiento sea sin sobresaltos.

PREGUNTA

Llevo tres años con mi esposo y lo amo, pero me frustra cañón que en la cama siempre soy yo la que tiene que iniciar todo. Si yo no propongo, no pasa nada en semanas. Siento que ya no le gusto y me da flojera convencerlo. Mariana R.

RESPUESTA

Cargar con el deseo en la pareja desgasta hasta a la persona más paciente. Cuando la iniciativa recae siempre del mismo lado, es fácil caer en la trampa de pensar que el atractivo se perdió, pero la realidad suele ser otra: la rutina, la carga mental del trabajo, el cansancio y la comodidad de asumir que “el otro siempre está disponible” le bajan el deseo. Los hombres también sufren de un fenómeno de pasividad erótica donde se acostumbran a que la pareja tome las riendas, dejando la conquista y la seducción. Para romper esta dinámica, dejen de forzar encuentros automáticos y sacudan la monotonía cambiando las reglas del juego: acuerden que durante un par de semanas sea él quien tenga la exclusiva responsabilidad de planear y proponer un momento íntimo, o divídanse los turnos de seducción. Si de plano no coinciden, será tiempo de pensar en tomar una terapia de pareja.

PREGUNTA

Me gusta hacerle oral a mi pareja, pero últimamente siento que me cuesta más lubricarlo. Vi que existen unos productos que dicen que ayudan a generar más saliva y lubricar al mismo tiempo, ¿servirán? Ali F.

RESPUESTA

Esos geles o lubricantes especiales para sexo oral (que suelen ser de sabores agradables y base de agua o componentes comestibles) son una bendición, pero hay que entender qué hacen. No es que mágicamente hagan que tus glándulas salivales produzcan más líquido por arte de magia, lo que hacen es aportar una textura extra, resbaladiza y con un toque de humedad que complementa la saliva y evita que la zona se ponga reseca por la fricción continua de los labios y la lengua. Cuando haces sexo oral por un buen rato, la saliva natural se evapora rápido debido al calor de la piel y a la respiración, volviéndose pegajosa. Al aplicar un buen lubricante comestible sobre la piel de tu pareja, ayudas a que todo corra suave, sin fricción molesta y sin que tengas que estar escupiendo a cada rato para mantener la humedad. Búscate uno que sea apto para sexo oral y verás cómo la experiencia se vuelve mucho más tersa y disfrutable para los dos.

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