PREGUNTA
Creo que nunca he tenido un orgasmo vaginal, todo por estar acostumbrada a masturbarme y tocarme a mi ritmo. No sé si algún día lograré soltarme y sentir cómo venirme con un hombre. Flora V.
RESPUESTA
Quítate ese peso de encima, el orgasmo vaginal puro, separado del clítoris, es casi un mito anatómico. La inmensa mayoría de las terminaciones nerviosas que provocan el placer intenso en las mujeres están concentradas en las raíces internas y externas del clítoris, el cual abraza y rodea toda la estructura de la vagina. Pensar que estás mal acostumbrada porque necesitas estimularte de cierta manera para llegar al clímax es ignorar cómo funciona el mapa erógeno femenino. El cuerpo no se equivoca al buscar el camino más rápido al placer, lo que pasa es que nos han metido en la cabeza la idea errónea de que solo vale si es mediante la penetración. La próxima vez, no te enfoques en buscar una meta con la penetración. Usa tus manos o pide que estimulen tu clítoris al mismo tiempo que entra la penetración (la famosa postura de tijera o posiciones modificadas). Cuando dejes de exigirte cumplir con una expectativa de película porno, vas a descubrir que tu cuerpo responde de maravilla a su propio ritmo.
PREGUNTA
Tengo 34 años, acabo de terminar una relación larga y siento que el reloj biológico me corretea. Mis amigas me aconsejan que corra a congelar óvulos, pero me da terror el costo, las hormonas y la soltería en la que estoy. ¿De verdad es una urgencia médica o pura presión social? Sofía M.
RESPUESTA
Esa presión por el “reloj biológico” es una mezcla entre la realidad médica de la fertilidad femenina y la pura presión social o preconcepción de que las mujeres de más de 35 años tienen algo así como fecha de caducidad. Lo cierto es que, biológicamente, la reserva ovárica empieza a descender de forma más marcada después de los 35, pero cada cuerpo tiene su propio ritmo y la ciencia ya ofrece opciones. Congelar óvulos es una gran alternativa si deseas ser madre en el futuro y la soltería actual te pesa. Si es el caso, acércate a una clínica especializada para hacerte un sencillo perfil hormonal y un conteo de folículos antrales (que son pequeños sacos llenos de líquido en los ovarios que contienen un óvulo inmaduro); esos datos te dirán cuál es tu realidad biológica, permitiéndote tomar una decisión informada sin dejarte arrastrar por el terror colectivo.
PREGUNTA
Mi pareja leyó un artículo en internet sobre el punto G y ahora insiste en que tengo que eyacular durante la penetración para demostrar que lo hizo bien. Me frustra porque yo disfruto de otra forma y siento que me está exigiendo una escena de película. ¿Cómo lo freno? Paola R.
RESPUESTA
Sí, debes ponerle un alto antes de que convierta tener relaciones en una obra de teatro donde tú eres la actriz obligada a cumplir con los efectos especiales. El famoso punto G no es un botón mágico escondido en la vagina que, al presionarlo, desata fuentes de agua milagrosa; es una zona de alta concentración de terminaciones nerviosas en la pared anterior de la vagina que comparte espacio anatómico con las glándulas de Skene (equivalentes a la próstata masculina). Cuando hay una estimulación intensa en esa área, algunas mujeres experimentan la expulsión de un líquido claro que es principalmente una mezcla de orina diluida y secreciones glandulares, pero no le pasa a todas ni es una condición obligatoria para tener un orgasmo increíble. Exigir que alcances la eyaculación femenina para validar el placer es ignorar por completo cómo funciona la respuesta erógena real. Explícale a tu pareja que el cuerpo humano no es un video porno editado y que tu placer se mide por cómo lo disfrutas tú, no por la cantidad de líquido que expulses en el colchón.