PREGUNTA
Tengo 29 años, mis papás se separaron y mi mamá anda de loca pues le dio por salir con chavos apenas más grandes que yo. Sé que es grande y no necesita consejos, pero temo que por andar en la vida loca ni se esté cuidando y se contagie de algo. Mau R.
RESPUESTA
Ver a tus papás rehacer su vida después de una separación no siempre es fácil y ver a tu mamá en plan de conquista con hombres más chavos seguro te revuelve las tripas y te da pena ajena. Es normal que sientas esa mezcla de protección y rechazo. Ahora bien, no está mal si lo que te quita el sueño no es la edad de sus galanes, sino el miedo al riesgo de salud. Cuidar la salud sexual no es exclusivo de los veinteañeros; las infecciones de transmisión sexual no discriminan y muchas personas adultas que vuelven a la soltería tras un largo matrimonio ignoran por completo los protocolos de prevención actuales. Aunque involucrarse en su vida amorosa es terreno peligroso, sobre todo si no respetas su sexualidad o pienses que solo “anda de loca”— por - que, con razón, te puede decir que no te metas. Pero puedes abordar el tema desde el ángulo de la salud preventiva con cariño. Regálale un paquete de buenos condones o coméntale, entre broma y broma, que con los nuevos ligues no está de más hacerse chequeos médicos anuales de rutina “por aquello de los tiempos modernos”. Cuidar a tu mamá ahora significa cruzar la incomodidad de hablar de lo que ella hace en la intimidad.
PREGUNTA
Tengo un problema rarísimo: después de tener intimidad, me quedo con una energía mental desbordada y nomás no puedo dormir en horas. ¿Por qué a mí me desvela, en lugar de darme sueño como a mi pareja? Valeria C.
RESPUESTA
Apagar la luz y quedarte dando vueltas en la cama mientras tu novio duerme como tronco no es una coincidencia. En muchas mujeres, la descarga de adrenalina y dopamina derivada de la alta excitación actúa como un acelerador. Si tu cuerpo procesa los neurotransmisores de la excitación con una sobrecarga de energía simpática, el cerebro interpreta que estás en estado de alerta máxima y activa un falso estado de vigilia, impidiendo que la hormona del sueño (melatonina) haga su trabajo de inmediato. Intenta incorporar una rutina de transición, después del momento íntimo, date unos minutos para leer con luz tenue, respira profundo inflando el abdomen o levántate a tomar un vaso de agua tibia. Ayudarle a tu cuerpo a bajar las revoluciones físicas te devolverá el descanso que te mereces.
PREGUNTA
Llevo seis meses con mi novio y en todo este tiempo no he logrado que tenga un orgasmo con penetración o contacto, solo lo hace masturbándose conmigo enfrente. Me siento inútil, él me pide paciencia, pero ya me estoy desesperando. Edna J.
RESPUESTA
Quítate la idea de que eres una inútil. Lo que está pasando es que tu novio entrenó a su cerebro durante años mediante la masturbación solitaria con estímulos visuales muy específicos (como el porno o una postura exacta), al grado de que su sistema nervioso se volvió dependiente de ese método para disparar el reflejo eyaculatorio. Cuando estás tú enfrente, su mente sigue buscando el estímulo mecánico al que está habituado, y al cambiar las reglas físicas con tu cuerpo, la ansiedad de rendir le bloquea el orgasmo por completo. No es un rechazo hacia ti ni a tu atractivo, es un problema de habituación neurológica de él. Tener paciencia está bien, pero no a costa de tu autoestima. En lugar de seguir intentando a la fuerza lo mismo, propónganse dejar de lado la penetración por unas semanas y comiencen a experimentar desde cero: que él se masturbe pero integrándote poco a poco al tacto, hasta que su cerebro asocie el placer real de estar contigo con la llegada al clímax.