Hace cinco días comencé con mucha comezón y sensibilidad en la puchaina, al grado de lastimarme por rascarme. Fui a la farmacia, compré unos óvulos y me puse uno, pero mi molestia es por fuera. Tengo 18 años, ayuda. Lina C.
En tu desesperación, hiciste lo que cualquiera hubiera hecho; sin embargo, debes saber que los óvulos vaginales no te van a servir de nada porque el problema lo tienes en la piel de afuera. Los óvulos están diseñados para disolverse e infundir medicina por dentro del canal vaginal (para infecciones internas como hongos o bacterias), mientras que tu molestia actual es una dermatitis o irritación en la vulva, probablemente derivada de una reacción alérgica al jabón, ropa interior sintética, protectores diarios o el mismo rascado. Al meterte un óvulo cuando la vulva está lastimada y con microcortadas por el rascado, lo único que lograste fue meterle un químico extra a una zona que ya está inflamada y ardiendo. Deja de usar tratamientos a la antigüita sin saber qué tienes. Lava la zona exterior solo con agua tibia (sin tallar con zacate ni jabones perfumados), sécala con palmaditas suaves usando una toalla limpia y evita rascarte a toda costa. Date una vuelta con el médico o ginecólogo para que te recete una crema tópica con un antiinflamatorio suave; en dos días vas a estar como si nada.
Estuve dos meses sin tener relaciones y, al retomar la intimidad con mi pareja, manché un poco. Llevo un par de días con un manchado ligero solo al limpiarme y ya me preocupé porque nunca me había pasado. Aidé M.
Quítate el susto, ese manchado ligero después de un par de meses sin actividad no es señal de ninguna tragedia. Cuando pasas semanas sin el “delicioso”, tejidos de la vagina y la entrada del canal recuperan un estado de reposo donde la mucosa se vuelve un poco más delgada y menos elástica por falta de fricción constante. Al volver a la acción, el estiramiento repentino y el roce directo pueden provocar pequeñas fisuras superficiales o un desprendimiento mínimo de capilares en la zona, lo que genera ese ligero manchado al limpiarte con el papel. Si el sangrado ya va disminuyendo, no hay dolor agudo ni viene acompañado de cólicos raros, tu cuerpo solo se está reajustando al ritmo habitual. Para la próxima, asegúrate de meterle un buen rato de juego previo y abundante lubricante para darle tiempo a los tejidos de estirarse con suavidad; vas a ver que el fantasma del manchado desaparece solito.
Estoy cansada de las pastillas anticonceptivas y me interesa el DIU. ¿En qué momento se puede colocar, es verdad que ellos sienten los hilos y genera molestia para ambos? Alana V.
Dar el salto de las pastillas hormonales al DIU es una de las liberaciones más grandes que puedes hacer para olvidarte de andar tomando la pastilla a la misma hora todos los días. Lo ideal es colocarlo durante los últimos días de tu menstruación o justo al terminarla. En esos días, el cuello de la matriz está un poco más abierto y blando, lo que facilita la inserción y reduce las molestias. Respecto a los hilos, debes saber que éstos quedan dentro del fondo de la vagina, pero son muy delgados y flexibles. Al principio, pueden sentirse un poco rígidos, pero con el paso de las semanas se ablandan y se acomodan pegados al cuello uterino así que, en el 95% de los casos, la pareja no siente absolutamente nada. Si el médico deja los hilos a una distancia adecuada (ni muy largos que estorben, ni muy cortos que piquen), los hombres ni lo notan, pero si en algún momento tu pareja llegara a sentir un piquete, basta con ir con tu ginecólogo para que corte los hilos un par de milímetros más sin dolor alguno.