PREGUNTA
Llevo un año de casado y, de unos meses para acá, tengo pensamientos gays. Tengo fantasías usando objetos, ver pelis entre hombres y cosas morbosas. Estoy muy confundido. ¿Mi matrimonio fracasó? Andrés P.
RESPUESTA
Tener fantasías no está mal, ni significa que tu matrimonio sea un fracaso. El cerebro es el órgano sexual más grande y más morboso que tenemos, y le encanta explorar escenarios prohibidos. Que veas porno gay o fantasees con la estimulación no te convierte en homosexual; de hecho, la estimulación de la zona anal en los hombres está ligada a la próstata, que es una zona erógena potente, independientemente de tu orientación. Hay una gran diferencia entre una fantasía y un deseo de identidad (querer dejar a tu esposa para hacer una vida con un hombre). Si solo se trata de imágenes que te prenden o mientras te masturbas, acéptalas como lo que son: condimento para tu libido. El problema empieza cuando te dejas consumir por la culpa, porque la represión solo hace que la fantasía se vuelva más obsesiva. Si con el tiempo te das cuenta de que estas ganas van más allá y ya no sientes atracción por tu esposa, entonces estaríamos hablando de una crisis de orientación sexual que tendrías que revisar con un terapeuta.
PREGUNTA
Mi novio quiere que le haga oral, pero solo en los testículos; no le gusta que le toque el pene con la boca. El problema es que a mí no me late meterme sus bolitas a la boca porque siento que me atraganto y me da un poco de asco. ¿Existe alguna técnica para hacerlo más sutil y sin que sea tan rudo? Laura R.
RESPUESTA
Lo primero que hay que recordar es que la boca no es un contenedor donde tengas que meter todo de golpe. Si intentas meterte ambos testículos al mismo tiempo hasta el fondo, es obvio que vas a activar el reflejo de náusea y la vas a pasar muy mal. La estimulación escrotal debe ser un juego de texturas, temperatura y suavidad, no una maniobra de tragasables. Para empezar, dile adiós a la idea de tragártelos. La técnica correcta es usar la lengua y los labios de manera superficial. Imagina que estás lamiendo un helado muy delicado: da pequeños toques con la punta de la lengua en la línea media del escroto (el rafe), que es donde hay más sensibilidad. Puedes tomar un testículo suavemente con tus dedos pulgar e índice desde la base para exponerlo un poquito y pasar tus labios alrededor, o usar la técnica del “burbujeo”, que consiste en soplar aire tibio muy suavemente con los labios apenas rozando la piel. El secreto: combina tu boca con tus manos. Mientras tu lengua acaricia suavemente un lado, tus dedos pueden dar un masaje circular muy ligero en el otro. Así él recibe un estímulo doble y tú no tienes que meterte nada hasta la garganta.
Consultorio íntimo es un espacio para resolver tus dudas sobre sexualidad y orientarte con responsabilidad.
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