Sexualidad

CONSULTORIO ÍNTIMO

¿Cómo le digo a mi novio que ya me tiene harta con su adicción al sexting?

Resolvemos todas tus dudas íntimas, por más extrañas que parezcan

consultorio íntimo EL GRÁFICO
10/02/2026 |10:59
Gabriela Sánchez
Periodista y Editora de Espectáculos en El GráficoVer perfil

PREGUNTA

Tengo ganas de pedirle a mi pareja intentar anal, pero me da miedo que piense que soy una ‘fácil’ o que me duela horrores. ¿Cómo se lo pido sin que suene raro y qué tenemos que hacer para no sufrir? Dani L.

RESPUESTA

El anal ha dejado de ser un tabú para convertirse en una opción de placer legítima. Para pedirlo, el secreto es hacerlo de a poquito. No lleguen directo ahí; empiecen con caricias externas durante el juego previo. La comunicación es vital: “Me da curiosidad experimentar por ahí, pero quiero que lo hagamos con mucha calma y que tú me guíes”. Esto le quita presión a los dos y abre la puerta a la confianza. Y añadir a la solución: El mayor miedo es el dolor y este solo ocurre si hay tensión o falta de lubricación. El esfínter es un músculo que necesita tiempo para relajarse. Usen un lubricante de base silicón (dura más) y nunca fuercen nada. Si sientes que no estás lista o hay molestia, paras. Al final, es una zona con miles de terminaciones nerviosas que, bien estimuladas, pueden darte un orgasmo mucho más profundo y “eléctrico” que el vaginal. Atrévete a explorar, pero siempre con el control.

PREGUNTA

Mi chavo es un amor, pero apenas terminamos de darle, se pone a roncar como si lo hubieran anestesiado. Yo me quedo ahí con ganas de platicar o que me abrace. ¿Por qué se muere? Bety C.

RESPUESTA

No es por defenderlos, pero el cuerpo masculino hace un mayor esfuerzo cardiovascular durante la intimidad y, al llegar al orgasmo, el cerebro recibe un “shot” de químicos. La gran culpable es la prolactina, la hormona que contrarresta la excitación y le dice al sistema nervioso que es hora de entrar en reparación, como un apagón de seguridad para que el corazón y los músculos descansen. Ahora, no esperes a que él adivine, antes de empezar dile: “Me encanta hacerlo contigo, pero ¿te late si después de terminar nos quedamos abrazados unos 10 minutos antes de dormir?”. El afecto después del coito es vital para la conexión femenina, pero entiende que su sueño es la señal de que se siente seguro y relajado a tu lado.

PREGUNTA

Mi novio me exige fotos cachondas diario y me cuenta detalles de lo que me quiere hacer. Pero tengo un trabajo demandante y su presión me agota. No quiero ser mojigata, pero me siento ridícula, sobre todo cuando sus fotos me llegan por montones. ¿Qué hago? Gina I.

RESPUESTA

Gina, no eres una mojigata; eres una mujer con una vida profesional que cuidar. El ‘sexting ’debe ser un juego de ida y vuelta, no una obligación de 24/7. Si él no entiende que tu energía está puesta en tu chamba, es porque está priorizando su urgencia visual sobre tu estabilidad emocional. Además, mandar fotos por “cumplir” mata el deseo; el erotismo necesita misterio, no una entrega diaria por catálogo. Ponle un límite basado en tu bienestar: “Mi amor, me encantas, pero mi trabajo me exige estar al 100% y recibir fotos o que me las pidas en la oficina me corta el ritmo y me estresa”. Si él se indigna, el problema es su madurez. Recuerda que tu intimidad digital es un activo valioso; una vez que mandas una foto, pierdes el control sobre ella. Si no hay confianza plena en que él sabrá manejar tu privacidad con respeto, mejor guarda la cámara para cuando estén juntos y en vivo

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