Sexualidad

CALIENTE POR SABER

¿Puedo seguir una relación con un hombre que se enoja por mis ideologías políticas?

Resolvemos todas tus dudas íntimas, por más extrañas que parezcan

Caliente por saber (Foto: Creada con IA)
26/01/2026 |10:13
Alma Mar
Autor de Opinión El GráficoVer perfil

PREGUNTA

Le digo a Javier que habla de terrorismo como si fuera algo lejano, pero en México vivimos aterrados por el robo en el camión, el hijo que no regresa, el balazo que suena de noche. Si vivimos así, ¿cómo se llama?, le pregunto a Javier, y él me dice que yo mezclo todo con política, nuestra relación, nuestra cama con Trump y con Morena, pero yo ya no sé cómo besar a un tipo que no llama las cosas por su nombre, ¿qué debo hacer?

RESPUESTA

Callar “para no pelear” no da paz, da distancia. En la intimidad no se resuelve el mundo, pero sí se decide si uno quiere descansar en el hombro del otro. Hablar de lo que asusta no es politizar el amor, es humanizarlo. Un beso tranquilo empieza cuando alguien dice “a mí también me da miedo” y se queda a tu lado en silencio cómplice de lo que sientes.

PREGUNTA

Siento que yo soy frívola por buscar placer cuando la mamá de mi marido lleva enferma tres meses, cuando nuestra hija se fue a vivir sola, cuando se habla de invasión, cuando no tengo trabajo y cuando siento que el mundo completo está mal. Siento culpa de querer intimidad. Es como si no tocara en este momento cuando el mundo anda preocupado por tantas cosas. ¿Está mal hacer el amor cuando el mundo parece venirse abajo?

RESPUESTA

No, al contrario. Hacer el amor en tiempos de miedo es un acto de desobediencia. Es decirle al mundo entero que no te van a secar por dentro. La intimidad no niega el dolor colectivo, lo humaniza. Dos cuerpos que se buscan son memoria de lo que vale la pena proteger. Mientras haya contacto, mientras haya deseo, el miedo no gana del todo. Insiste con humor, con inteligencia, y en todo caso, busca tu propia intimidad. Un orgasmo a tiempo organiza tus ideas y por momentos invita a tener paz.

PREGUNTA

No se me quita el frío. Mi pareja dice que exagero, que siempre ha hecho frío, que me ponga un pijama caliente, pero yo siento que no es solo el clima: es la edad, es su distancia, es el miedo a quedarme sola, a envejecer vacía. Algo pasa, ya no nos tocamos igual. Su deseo ya no está en mí, lo sé. ¿No sé cómo tener intimidad cuando ya no me reconozco en mi propio cuerpo?

RESPUESTA

No estás exagerando, estás alerta. La intimidad en tiempos así no empieza con intimidad, sino con abrigo. Con decir “ven”, te quiero cerca y así, poco a poco, dar un abrazo que lleva a un beso. No esperes que salga de él un deseo tuyo. Es probable es que él se sienta lejos también.

PREGUNTA

Cuando estoy con mis amigas siento que regreso a la secu, nos reímos por nada, hacemos travesuras, comemos golosinas, nos damos permiso de una noche tequilera y nadie me mira con ceja levantada. Pero cuando estoy con mi marido me siento como si fuera mi papá: él decide, él organiza, él manda…y yo vuelvo a ser la hija que se porta bien, no hace ruido y no se sale del guion. No es que no lo quiera, es que con él me invade el juicio y con ellas la risa. ¿Estoy mal por disfrutar más a mis amigas que a mi esposo?

RESPUESTA

El problema no es que con ellas rías más, sino que con él te apagues. Si con tu esposo te colocas en modo hija obediente y él en modo papá que manda, ahí hay una coreografía vieja que ya no te queda. No se trata de dejar a las amigas ni de renunciar a esas noches de risa y tequila; se trata de preguntarte por qué con tu pareja no hay espacio para la travesura, la improvisación, el desorden amable. El aburrimiento y el juicio no aparecen solos, suelen ser la consecuencia de relaciones donde una parte dirige y la otra se adapta. La lealtad contigo misma empieza por nombrarlo sin culpa. Habla con él no desde el reclamo, sino desde la verdad. Lo que falta es que tu matrimonio sea la aventura compartida.

PREGUNTA

Este Año Nuevo brindé otra vez sin pareja. Me sentí rara, pero también ligera. Algo importante se quedó en el año pasado, ya no quiero ser la otra, la que espera, la que engaña, la que sabe que existe otra familia, la que calma la sed de intimidad a cambio de horas de felicidad. ¿Es normal sentir alivio cuando algo importante se termina?

RESPUESTA

El alivio habla de honestidad contigo misma. Este año necesita una nueva historia en la que tú recuperas tu energía y decides con quién sí compartirla. Saber qué no quieres es una forma clara de dirección. Este año puede convertirse en un espacio de prueba, de ajuste, de descubrimiento. No necesitas tener todo resuelto para avanzar con intención.

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