RELATOS SEXUALES

“A través del espejo me vi a los ojos mientras él me hacía suya”, por Lulú Petite

“A través del espejo me vi a los ojos mientras él me hacía suya”, por Lulú Petite
(Foto: Archivo El Gráfico)
Sexo 07/09/2021 14:31 Lulú Petite Actualizada 14:31
 

Querido diario: ¿Alguna vez has hecho el amor en una habitación de espejos? Hay un motel que tiene una habitación con grandes espejos en cinco flancos: Derecha, izquierda, tocador, cabecera y techo. Hacer el amor así, es como estar en una orgía con versiones infinitas de ti misma.

Estaba desnuda, tendida en la cama boca arriba, con la piernas separadas. Vi mi sexo en el techo, abierto en flor, listo para recibirlo. Él se acomodó, con su cara entre mis mus-los y lo vi meterme los dedos y acariciar los bordes de mi sexo. Sentí un escalofrío delicioso cuando su tacto zigzagueó por la piel sensible de mis labios. Metió más su cara y comenzó a comerme.

Vi su lengua bordear mi vulva y mirándome fijamente a los ojos, metí mis dedos por su cabellera y lo jalé más hacia mí. Qué manera deliciosa de devorarme. Me vi gemir y contonearme, comencé a apretarme los pezones. Estaba tan caliente de mirarme a su merced, que le supliqué que me cogiera.

Se puso un condón y se arrodilló, con mis muslos sobre los suyos y me la metió de golpe. ¡Uf! Sentí cómo me llenaba y, al moverse, sacudía todos los puntos donde mi placer nace.

No sabes cómo me calentaba mirarme a los ojos, allí, desnuda, siendo penetrada por un desconocido. Oír mis gemidos y verme emitirlos una y mil veces.

Se tumbó entonces encima mío y siguió moviéndose con su sexo en mis entrañas, volteé a mirarme en los espejos de los costados y lo vi, moviéndose como pistón, poseyéndome sin tregua.

 Vi su sexo entrando y saliendo de mi cuerpo, sus dedos hundiéndose en mi carne, su boca devorando mis pezones. No pude más y sentí construirse el orgasmo. Cuando al fin el placer explotó en mi cuerpo, yo y todas las infinitas yo que estábamos cogiendo en ese cuarto cerramos los ojos y, por un instante, desaparecimos en nuestro goce.

Hasta el jueves, Lulú Petite.

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