RELATOS ERÓTICOS

"Sentía microscópicas gotas de sudor que comenzaban a perlarme los senos", por Lulú Petite

"Sentía microscópicas gotas de sudor que comenzaban a perlarme los senos", por Lulú Petite
Sexo 18/05/2021 16:29 Lulú Petite Actualizada 16:29
 

Querido diario: Hacía tanto calor. Me recosté sobre el edredón, completamente desnuda. Sentía microscópicas gotas de sudor que comenzaban a perlarme los senos y la frente.

Sople y el aire exhalado se convirtió en gemido. Metí la mano derecha entre mis piernas. Cerré los ojos y puse las yemas de mis dedos índice y medio a acariciar mi clítoris. Volví a gemir.

Sentí la humedad de mi sexo mojar mis dedos y empecé a moverlos. Con mi mano izquierda, tracé caminos caprichosos por mi vientre, por mis senos, en mi cuello. Llevé los dedos a mis labios y, mojándolos con mi saliva, los puse en mis pezones.

Bastaron un par de pellizcos suaves para que se pusieran durísimos y enormes. Mi mano derecha seguía en mi sexo, recibiendo ya la humedad plena de mi lubricación. Abrí más los muslos y metí dos dedos a mi vagina. Gemí fuerte.

Pensé entonces en ti. Te imaginé mirándome, imaginé tu miembro erecto, enorme y te imaginé jalándotelo con entusiasmo.

La habitación se colmó de olor a sexo ¿Sabes cómo? Ese olor perverso y delicioso que emana de los cuerpos cuando la calentura es mucha. Mis gemidos eran ya estereofónicos y envolventes.

Imaginarte allí, pensar en tu miembro, en besarlo, en comérmelo, en sentirlo dentro, me puso tan cachonda, que un orgasmo recorrió mi cuerpo de forma fulminante, tanto, que tuve que arquear la columna para no explotar sobre la cama.

Cuando abrí los ojos, aún medio ciega por el orgasmo, te vi de pie. Justo como te imaginé, jalándotela con fuerza hasta que un chorro de leche blanquísima salió disparado con propulsión a chorro y cayó en el edredón, a unos centímetros de mí. Me encantan tus manías y me encanta que seas mi cliente.

Hasta el jueves, Lulú Petite

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