RELATOS SEXUALES

“En vez de orgasmo, sentí como viaje astral”, por Lulú Petite

“En vez de orgasmo, sentí como viaje astral”, por Lulú Petite

(Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 15/04/2022 12:45 Lulú Petite Actualizada 13:16
 

Querido diario: Estaba en cuatro. Con mi cara contra la cama y mi mirada hacia la cabecera, mordiendo la sábana, clavándole las uñas al colchón, con los ojitos cerrados y apretando los dientes para no aullar de placer.

Tú me tenías con las piernas bien separadas, tus manos en mis nalgas y tu cara clavada en mi sexo. Lamías con entusiasmo, mientras tus dedos jugueteaban repartiendo mis jugos y tu saliva por mi vulva y más arriba.

Las sensaciones combinadas que me provocabas con tu lengua y tu tacto eran tan intensas que no podía evitar los espasmos de mi cuerpo, con músculos que se activaban autónomamente, como impulsados por eléctricas descargas de placer y me obligaban a gemir con entusiasmo.

Te extrañé por unos segundos cuando dejaste de lamer; pero vi que te estabas poniendo un condón. Esparciste con tus dedos mi humedad y metiste uno que resbaló fácilmente. Acomodaste tu miembro en mi entrada y, paseando tu mano por el lienzo de mi espalda, me la metiste suavemente. Exhalé sin ocultar el placer que me provocaba sentirte dentro.

Me agarraste por la cintura con tus manos y comenzaste a darme con vigor. Mis muslos apenas podían sostenerme, los brazos me temblaban.

Era tanto el placer, que me sentía fuera de mí. Como si estuviera hecha sólo de placer, sin nada más que terminaciones nerviosas estallando, celebrando, vibrando, contrayéndose y relajándose al ritmo explosivo de un orgasmo intensísimo.

Cuando me la sacaste el condón estaba lleno. Le hiciste un nudo y lo tiraste. Ni cuenta me di cuando terminaste. Mi orgasmo fue tan intenso que me quedé tumbada bocabajo, con la respiración agitada, los ojos nublados y la sonrisa de un buen orgasmo. 

Tú acariciabas mi espalda con los nudillos. Todavía tenías el miembro parado y me mirabas con lujuria. Habías pagado tres horas y estábamos apenas comenzando.

Hasta el martes, Lulú Petite.

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