TODOS LOS MIÉRCOLES

"Mientras estaba boca abajo tratando de dormir, él comenzó a amarme", por Helena La Mala

"Mientras estaba boca abajo tratando de dormir, él comenzó a acariciarme ", por Helena La Mala
Foto: Unsplash
Sexo 19/05/2021 18:28 Helena Danae Actualizada 16:22
 

Hola, mis amores, feliz miércoles a todas y todos. Voy a presumirles un poquito de mi sexo mañanero de hoy.

Retomando o acoplándonos a esta nueva manera de trabajar en casa, una vez más nos hemos visto envueltos en estrés, en dormir poco, en el trabajo, trabajo y más trabajo.

La cosa va en serio cuando te das cuenta de que tus relaciones sexuales se vuelven de máximo cinco minutos, son solo un rapidín porque ya hay que correr a trabajar, hay una junta las 8 am; ya en la noche, en verdad, estamos tan cansados que solo hacemos ese desahogo por obligación y, más que disfrutarlo, pensamos en solo terminarlo para poder irnos adormir.

Lo peor es que a veces ni siquiera te das cuenta de lo que está pasando, hasta que han transcurrido ya días o hasta semanas. Pero lo bueno es darse cuenta, porque suceden cosas como la de hoy.

Iniciamos el día trabajando un poco, pero después del desayuno, nos fuimos a la cama por cinco minutos, nos dio el famoso ‘mal del puerco’; mientras yo estaba boca abajo tratando de dormir, él comenzó a acariciarme para relajarme y que me quedara dormida, pero entonces recapitulé nuestros acostones y me di cuenta de que no estaba bien, así que levanté mis nalgas para hacerle una invitación a que me la metiera, tomé su mano y la acomodé en mi cabello; él, jugando, me jaló un poco y yo le dije: ‘¿Por qué no me lo has jalado así ya cuando estamos cogiendo?’. Fue como si lo retara, entonces entendió la posición de mis nalgas y se acomodó justo detrás de mí.

Mientras yo apretaba la almohada, él con una mano sostenía mi cabello y con la otra me bajaba los calzones y se quitaba los suyos. La primera embestida no fue completa, solo la mitad de su miembro, para preparar mi almendrita (así le digo de cariño a mi entrepierna) para recibirlo completo. Entonces, hizo esa combinación de jalarme el cabello mientras me la dejaba ir toda y pude sentir cómo una bomba de mi flujo tronó dentro de mí dejándome empapada.

Puse su mano en mi teta y apretó con la fuerza que quería. Me soltó, pero solo para darme nalgadas, yo bajé mi mano para apretar mis labios alrededor de su tronco, para que cuando saliera de mi centro, aun pudiera sentir mi carne rodeándolo.

En esa misma posición estuvimos, pero ya no fueron solo cinco minutos, fue un largo tiempo donde variaba la profundidad con la que él me penetraba. Fue sexo verdaderamente sin prisas y disfrutado, hasta que por fin terminó dentro de mí, dejándome escurriendo de todo su jugo.

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