RELATOS SEXUALES

“Ayudándolo a recuperarse de su duelo, engullendo su rico churro relleno”, por Lulú Petite

“Ayudándolo a recuperarse de su duelo, engullendo su rico churro relleno”, por Lulú Petite

“Ayudándolo a recuperarse de su duelo, engullendo su rico churro relleno”, por Lulú Petite (Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 17/11/2022 18:34 Lulú Petite Actualizada 19:50
 

Querido diario: En principio, no entendía para qué me contrató. Me pagó dos horas, pero llevaba casi cuarenta minutos mirándome desde un sillón de la habitación, mientras yo lo esperaba semidesnuda en la cama.

Él, austero y sin animarse a nada, me miraba y platicaba algunas cosas de su vida. De cuando en cuando se quitaba las gafas, las frotaba con un pañuelo, se las ponía de nuevo y regresaba a la charla, sin dar ninguna pista de quererme coger. De no ser porque pagó por anticipado, estaría dudando del asunto. El peine salió casi al cumplirse la hora.

—Llevo más de 30 años casado —explicó con cierta pena, como si yo fuera a juzgarlo. No tiene idea de la cantidad de clientes casados que atiendo.

—Perdí a mi esposa hace casi dos. Cáncer. Hace años que no tengo sexo.

¡Carajo! Sentí raro. Pena por su pérdida, raro que hablara de su esposa como si siguiera viva y extraño porque haya resuelto buscar desahogo en mí.

—¿Y si te doy un masaje? —le pregunté, decidida a regalarle un buen rato de sexo.

Nada va a sustituir el vacío que le quedó con su pérdida, pero cuando menos, fui la que desabotonó su camisa, la que lo desnudó y puso boca abajo sobre la cama.

Fui quien con mis manos recorrió su espalda, susurrándole al oído que todo estaría bien. Fui la que besó su rostro y le agitó la respiración cuando comencé a masajearlo con mis pechos.

Fui la que acarició su espalda con el cabello y la que le puso un pezón en la boca. Fui la que lo hizo temblar al buscar su miembro, fui la que lo masturbó, fui la que se lo metió a la boca, fui la que, arrodillada, engulló su carne, fui la que lo montó y entre besos, pasión, locura, manos, caricias y movimientos, fui la que alivió su deseo, la que exprimió entre sus piernas hasta la última gota de esperma que tanto había guardado.

Fui todo eso, una pausa en el camino a recuperarse en su duelo.

Hasta el martes, Lulú Petite.

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