RELATOS SEXUALES

“Enorme y muy peludo, así es como este rico oso lo tenía ”, por Lulú Petite

“Enorme y muy peludo, así es como este rico oso lo tenía ”, por Lulú Petite

“Enorme y muy peludo, así es como este rico oso lo tenía ”, por Lulú Petite (Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 24/11/2022 20:32 Lulú Petite Actualizada 20:32
 

Querido diario: El martes me quedé a mitad de la historia de cuando me iba a coger a un panda.

Te conté que el "sexo furry" es una práctica en la que, para coger, se disfrazan como animales de peluche. Mi cliente me esperaba con mameluco y máscara de panda, pero no conforme con eso, llevó para que yo usara una tanguita con colita de conejo y la diadema con orejitas.

Para darle la sorpresa, cuando me fui a poner la ropita nueva que llevó, pinté mi nariz de negro con un delineador.

Cuando estábamos fajando y con sus manos forradas recorría todo mi cuerpo, descubrí al tocarlo con las mías que en el pantalón había una abertura por la que salía un descomunal pitote erecto que apuntaba hacia mí.

Comencé a masturbarlo, mientras dejaba que el panda cachondo se despachara en mi cuerpo. Es raro sentir cuando un muñeco de peluche enorme te está poniendo un faje épico.

Tomé un condón, me acomodé en cuclillas y se lo puse con la boca. Miré al espejo de reojo. El panda enorme, de pie, con el miembro tremendo. Yo en cuclillas, con mi colita de conejo pegada a la tanga, mis orejitas bien paradas y mi boca recibiendo el sexo delicioso del gigante de peluche.

Se la chupé un rato, hasta que me invitó a la cama y me pidió que me pusiera en cuatro, mirando hacia el espejo.

Separó mis nalgas con fuerza y me empaló de un golpe. Miré al espejo. La imagen era al mismo tiempo erótica y escalofriante. Un tipo grande me estaba embistiendo vestido como panda, el placer de su miembro en mi sexo se dibujaba en mi cara, con la nariz negra y las orejas tambaleándose con cada embestida. Yo gemía y él gruñía. Lo sentí moverse dentro de mí deliciosamente hasta que disparó su leche y llenó el condón.

Nos quedamos recostados un rato. Sentía como si estuviera abrazada a mi osote de peluche.

Hasta el martes, Lulú Petite

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