RELATOS SEXUALES

“Saboreando su gran rifle, mientras se concentraba en su amor”, por Lulú Petite

“Saboreando su gran rifle, mientras se concentraba en su amor”, por Lulú Petite

“Saboreando su gran rifle, mientras se concentraba en su amor”, por Lulú Petite (Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 04/10/2022 14:10 Lulú Petite Actualizada 14:10
 

Querido diario: Él estaba acostado, mirándome lujurioso, con una mano en su nuca, apoyada en una almohada y su otra mano en mi cabeza, llevando el ritmo de mis movimientos mientras se la mamaba.

Tenía el pene grande, blanco y ancho. Acariciaba sus testículos con mis uñas, mientras devoraba su sexo palpitante, levantando un poco el culo, para verme más cachonda.

Él se dejaba comer, sin decir nada, apenas gimiendo un poco. Entonces, sonó su teléfono. Me la saqué de la boca y me incorporé para dejarlo contestar.

—¡Sigue! —me rogó mientras se estiraba para alcanzar su teléfono en el buró. Atendió la llamada.

No puse atención. Era un asunto de trabajo y él contestaba monosílabos y daba una que otra instrucción, mientras yo seguía mamándole el aparato.

Le eché ganas, casi con intención de hacerle perder la concentración. Él mantuvo el temple, pero apenas colgó, soltó un gemido estrepitoso. Casi me asusté.

Se la seguía chupando cuando entró otra llamada. Él, por precaución, puso su mano en mi cabeza, pero yo ya no hice nada por liberarlo. Seguí chupándole el rifle con entusiasmo.

—Sí amor, mañana lo vemos —dijo él al teléfono. Supuse que era su esposa, novia o amante, hice un movimiento leve para sacar su miembro de mi garganta, pero él lo impidió con su mano en mi nuca.

Seguí chupando, mientras él mantenía una conversación con alguien a quien le decía amor. La conversación se extendió unos segundos y en cuanto colgó, nuevamente soltó un gemido escandaloso, acompañado de una eyaculación explosiva.

Sentí en mi boca cómo se llenó el condón a tope.

—No mames ¿Era tu esposa? —le pregunté limpiándome los labios.

—¿Eh? —respondió un tanto confundido.

—La de la llamada.

—Ah, no. Mi secretaria. Le digo amor por costumbre, no tenemos nada que ver.

Fue un alivio saber eso, debo admitirlo, pero… ¿Será?, me pregunté.

Hasta el jueves;  Lulú Petite

Comentarios