RELATOS ERÓTICOS

“Una buenas embestidas, fueron las que salvaron a Gómez”, por Lulú Petite

“Una buenas embestidas, fueron las que salvaron a Gómez”, por Lulú Petite

“Una buenas embestidas, fueron las que salvaron a Gómez”, por Lulú Petite (Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 01/11/2022 19:33 Lulú Petite Actualizada 19:33
 

Querido diario: Estaba desnuda y boca abajo, mirándote mientras hacías una llamada de trabajo. Te escuchas sexy dando órdenes.

Seguías hablando encabronado cuando te sentaste a mi lado y comenzaste a acariciar mi espalda y nalgas. De pronto, pediste que te comunicaran con alguien más.

—Si esto no está resuelto hoy, dile a Gómez que se va —sentenciaste enojadísimo.

Me dio pena el tal Gómez, pero cuando sentí tus dedos en mi vulva, no pude contenerme y gemí, segura de que me escucharon al otro lado de la línea. Sonreíste y colgaste sin despedirte.

Aventaste el teléfono, te bajaste la bragueta y sacaste tu pene duro, venoso, perfecto. Le pusiste un condón, me ayudaste a sentarme y me lo metiste en la garganta.

Te la comí hasta que me pusiste en cuatro y me empalaste deliciosamente. Te movías rico, apretando mi cintura, buscando mi piel. Entonces, sonó el teléfono.

Estiraste la mano y lo tomaste. “¿Otra vez?”, dijiste enojado. Era de tu oficina. Pusiste el aparato en silencio y lo aventaste lejos. Siguió sonando, pero no te inmutaste. Tuvimos orgasmos deliciosos antes de ducharnos y vestirnos. Sólo entonces contestaste. Escuchaste con paciencia. Cuando acabaron de explicarte, ordenaste:

—Dile a Gómez que está despedido. Prepara su finiquito.

Me puse pálida. No me gusta escuchar malas noticias, ni cuando son decisiones de negocios. Sé que mi cara reflejaba angustia, pero debí ser tan obvia que sentiste la obligación de explicarme:

—Nos hará perder mucho por su negligencia —me dijiste, sin colgar.

Te miré con ojos tristes y junté mis manitas pidiéndote por Gómez. Entonces, resoplaste y volviste a tu llamada.

—Espera. Tiene hasta mañana a esta hora para solucionarlo. Díselo —mandaste antes de colgar, yo recobré la calma y te di un beso.

Gómez, no sé quién seas, pero ponte las pilas.

Hasta el jueves, Lulú Petite

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