RELATOS SEXUALES

“Me apuntó con su cañón directo a la boca y yo lo recibí hasta el fondo”, por Lulú Petite

“Me apuntó con su cañón directo a la boca y yo lo recibí hasta el fondo”, por Lulú Petite

(Foto: Especial)

Sexo 21/07/2022 13:26 Lulú Petite Actualizada 13:26
 

Querido diario: Me senté sobre sus piernas. A la orilla de la cama. En lencería. Me miraba a los ojos y me decía cosas bonitas mientras sus manos acariciaban con lujuria mis nalgas y mis piernas. Parecía ansioso, una erección saltaba bajo su bóxer.

Sus labios besaban desesperados la piel expuesta por la lencería de encaje negro. Subió sus dedos pícaros hormigueando mi espalda hasta mi nuca y luego los llevó de regreso por la espina dorsal hasta el broche de mi sostén.

Lo zafó de un pellizco y mis senos brincaron. Mis pezones fueron recibidos por sus labios como flor que se abre al apetito de un colibrí. 

Los tragó con sed, lamiendo su contorno, bebiendo la corola y buscando en el pistilo el polen dulce de sus fantasías.

Giré el rostro y me vi en el espejo, sentada en su regazo. Con mis manos en sus hombros, con mis rodillas en el colchón y mi sexo tan cerca del suyo. Lo vi comiéndome los pechos, devorándolos insaciable. 

Metí mis dedos por los cabellos en su nuca y un gemido involuntario escapó por mi garganta. Bajo la tanga, sentí como su miembro palpitaba, muy erecto, como queriendo escaparse de sus calzones. 

Puso entonces sus manos bajo mis nalgas y me levantó en el aire mirándome con toda la lujuria que puede caber en unas pupilas. 

Me dejó en la cama, sentada y se bajó el bóxer, poniendo frente a mi cara una erección enorme y entusiasta, apuntando con su ojo de cíclope directo a mi boca. 

Levanté la mirada y vi que entre sus dientes tenía ya el aluminio de un condón; sacó el látex, se lo puso y apuntando de nuevo, me metió todo su miembro en la boca y comenzó a moverse.

Nos despedimos sonriendo. La cogida estuvo fenomenal, pero ese momento en el que tenía su miembro en mi boca y él se movía con tanta lujuria dentro de ella, todavía me retumba en la memoria y me ponía cachonda, no podía dejar de contarte.

Hasta el martes, Lulú Petite.

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