TRAVESURA ERÓTICA

"Le metí mano hasta que eyaculó en plena reunión con su jefe", por Lulú Petite

"Le metí mano hasta que eyaculó en plena reunión con su jefe", por Lulú Petite
(Foto: Archivo, El Gráfico)
Sexo 15/06/2021 13:31 Lulú Petite Actualizada 13:36
 

Querido diario: Me pidió un cliente que le contara alguna travesura cachonda que hubiera hecho y le conté de una vez, con un exnovio, en una reunión.

Era la cosa más aburrida del mundo. Su jefe los había invitado a una cena en su casa para celebrar algo sin importancia. Éramos dos parejas, un tipo soltero, la esposa del jefe y él. Toda la reunión se la pasó conversando sobre temas de oficina.

El asunto me provocaba mucha hueva, pero mi novio no podía irse, así que, cuando puso su manita en mi pierna, como rogándome paciencia, decidí jugar con él.

Con discreción recargué mi cabeza en el hombro de mi novio y, con mucho cuidado, le bajé la cremallera. Él se quedó inmóvil. La metí por el zipper, hice a un lado la trusa y le saqué el miembro dormido. Con mi pulgar tallé suavemente la cabecita y comenzó a despertar. En unos segundos, ya estaba enorme. Empecé a masturbarlo. El movimiento de mi muñeca era constante pero tan sutil, que no se notaba en mi hombro.

Sobre la mesa, éramos una pareja como las otras, conversando; por debajo, lo sentía erecto, sus venas, el calor de su piel. El glande comenzaba a gotear aceites que, encantada, esparcí por el tallo. Sentí cómo apretó los muslos y recibí su eyaculación en el dorso de mi mano. Tomé la servilleta sobre mis muslos, limpié de mi mano los jugos de mi hombre y la tiré al piso con discreción. Él guardó su cosa y se subió la bragueta.

Fui al baño y me lavé bien las manitas. Al regresar a mi lugar, vi que debajo de la mesa estaba el perro de la familia, lamiendo con entusiasmo nuestra servilleta. Cuando nadie veía, pude recogerla y guardarla en mi bolso para después deshacerme de la prueba del deleite, digo, del delito.
Hasta el jueves, Lulú Petite. 

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