RELATOS SEXUALES

“Un exquisito trance, en una videollamada muy cachonda”, por Helena La Mala

“Un exquisito trance, en una videollamada muy cachonda”, por Helena La Mala

“Un exquisito trance, en una videollamada muy cachonda”, por Helena La Mala (Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 16/11/2022 14:06 Lulú Petite Actualizada 14:06
 

Hola, mis amores, feliz miércoles a [email protected] Hoy vamos a babear todos juntos, yo seguro lo haré mientras escribo y ustedes lo harán mientras me leen. Al tenerme en sus manos y verme en esta foto, mientras imaginan todo lo que les relato.

Hoy voy dedicarles unas líneas al cariño que me di hace unos días y, hasta la fecha, al recordarlo mis piernas tiemblan. Como cuando el pensarlo te remonta a ese preciso momento y tu cosita vuelve a palpitar por la excitación.

Hace unos días hice una videollamada, más que nada, el muchacho que me contrató quería platicar conmigo, pues me decía que él no podía solo llegar y pedir algo sexual, sin antes tener un pre. Quería conocer a la persona a la que vería encuerada. ¡Punto para él!

Después de haber platicado un poco de todo, llegó la hora de lo delicioso. Comenzamos con un juego donde cada uno iba deshaciéndose de una prenda... ¡Tramposo él! Que venía contando hasta el cinturón y yo solo llevaba un body de tirantes.

Cuando por fin quedamos completamente desnudos, me recosté en la cama y comencé a tocarme, pero estaba atenta a lo que él me decía.

Comencé a masturbarme con los dedos, usando mis propios jugos para lubricar mi almendrita de forma natural, embarrándolos en mis labios.

Noté que él estaba nervioso, porque a ratos me sacaba algún tema de plática que me hacía perder la concentración. Pero al mismo tiempo, su pene duro me decía que le estaba gustando y que quería ver más.

Así que traté de concentrarme en mi cuerpo, en mis piernas rozando la cobija de mi cama, mi codo resistiendo mi peso contra el colchón, mis pezones erectos de la excitación, mi vulva sintiendo cada vibración de mi juguete.

Entré en un trance que me dejaba vulnerable a la sensación de mi cuerpo con el placer. Así logré tener uno, dos y tres orgasmos seguidos, ni siquiera podía dejar descansar a mi almendrita. Simplemente continuaba con el vibrador directo a mi clítoris, podía sentir mi jugo escurriendo por mis labios.

Cuando ya no pude más, me enfoqué en ver cómo él sacaba toda su leche para mí.

Terminamos la videollamada y quise levantarme, pero mis piernas no respondían como debían y cuando trataba de dar un paso, mis muslos sentían lo hinchada que mi almendrita estaba. Sin duda fue delicioso y sé que tú, que me tienes en tus manos, puedes imaginar todas mis sensaciones mientras ves esta fotografía mía.

Así que espero con ansias que llegue la próxima semana para tener una cita otra vez.

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