RELATOS SEXUALES

“Con mis manos mágicas, mi almendrita salió bien lubricada”, por Helena La Mala

“Con mis manos mágicas, mi almendrita salió bien lubricada”, por Helena La Mala

(Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 01/06/2022 14:32 Helena Danae Actualizada 14:32
 

Hola, mis amores, feliz miércoles a [email protected] Espero que su semana vaya de maravilla.

Hoy quiero que imaginen conmigo todo el placer y la excitación que sentí al hacer el video que salió después de hacer las fotos que recién subí a mis redes sociales.

Llevo una falda roja, estoy en una silla de escritorio y en mi ventana se ve un hermoso atardecer.

Me arreglé para quedar hermosa para ustedes y comencé a tomarme las fotos para las redes, esas que deben ser menos “reveladoras”.

Noté que el cielo se iba tornando rojo con el atardecer. Aproveché para tomar más fotos con ese fondo y poner musiquita.

Comencé a bailar sentada en la silla, levantando la blusa y dejando salir la mitad de mis tetas. Las apretaba para que mis pezones se pusieran duros y se notarán a través de la tela. Al apretarlos, sentía cosquillas en todo el cuerpo, al tiempo que imaginaba cómo sería si otras manos me estuvieran haciendo eso, cómo me apretarían con fuerza hasta hacerme gemir.

Mientras mi mente divagaba, mis manos hacían magia, abriendo mis labios, lubricando mi ‘almendrita’ con ese jugo que escurría de mi centro.

Poco a poco, fui metiéndome dos dedos, sintiendo ese calor. Mi mente seguía divagando, imaginando cómo sería estar con un amante que me diera todo ese placer que mis manos me estaban proporcionando.

Tomé un dildo, lo humedecí con mi saliva y lo metí lo más profundo que pude, la cámara alcanzó a tomar la manera en la que mi almendrita se comía todo ese plástico duro.

Deseosa de que fuera algo más real, encendí las vibraciones y me hicieron estallar, estaba jadeando y con ganas de explotar. Lo saqué para poder mover mi clítoris rápidamente y dejar que mi jugo escurriera, logrando empapar mi silla. Sonreí a la cámara y detuve la grabación. Me puse de pie para ir al baño, desnudarme y sentir el agua caliente relajando mis músculos.

Cuando me masturbo, mi imaginación y lo que estoy sintiendo en ese momento se combinan para hacerme estallar.

Les mando todo mi amor y los dejo con ganas de más, para que me tengan en sus manos la próxima semana.

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