RELATOS ERÓTICOS

“Un sexy aperitivo en casa, sintiendo todo mi calor”, por Helena La Mala

“Un sexy aperitivo en casa, sintiendo todo mi calor”, por Helena La Mala

(Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 10/08/2022 16:10 Helena Danae Actualizada 16:10
 

Hola, mis amores, feliz miércoles. Muchos me han escrito para decirme que les gusta imaginar que mis relatos son inspirados en ustedes, así que hoy les traigo mucho amor, convertido en trabajo de lectura. Así que, comenzamos.

“Son las 3 de la tarde. Hoy tuviste oportunidad de salir a comer, así que decidiste invitarme a un restaurante, pero te dije que no, que si el tiempo nos alcanzaba prefería que vinieras a comer a mi casa.

Tomaste el Metro y corriste para llegar lo más rápido posible. Tienes llaves de mi casa y entraste sin problemas, te grité desde la recámara y caminaste hacia mí. Notaste que llevaba puesto el juego de lencería negra que me diste por mi cumpleaños. Sonreíste y quisiste acostarte conmigo de inmediato.

Pero te detuve, te paré a la orilla de la cama y comencé a desnudarte mientras te tocaba para ponerte duro y dejarte listo para mí.

Teníamos el tiempo contado, pues debías regresar al trabajo. Me recosté y abrí mis piernas, bajé solo la parte de los pechos para dejarlos fuera, dejé que te divirtieras mientras te alistabas para estar dentro de mí. Cuando te decidiste a dejar que tu pistola se hundiera en mí, yo ya estaba empapada de deseo.

Me diste uno, dos orgasmos y llegó mi turno de hacerte gozar. Te senté en la orilla de la cama y comencé a montarte, arriba, abajo. Dejé que jugaras con mis Lolas, tus dedos pellizcaban mis pezones y, a veces, levantabas la faldita de mi lencería para nalguearme y que yo aumentara la velocidad.

Mientras estaba así, alcancé a ver el reloj, ya casi era hora de que te fueras. No quería ser la causante de que te regañaran por llegar tarde al trabajo, así que hice lo que te encanta, pero no te deja controlarte: apreté mi centro mientras estabas dentro para exprimirte. Logré mi cometido, hice que te vinieras sintiendo todo mi calor.

Tuve que poner tu comida en un ‘tupper’. Te fuiste apresurado, pero aún así ibas contento, tu día no podría ser mejor. Llegaste a tu trabajo con una sonrisa y te dedicaste a tirar pura buena onda...”.

¿Les gustó? Me gusta hablarles directo aunque estemos a kilómetros de distancia. Sé que así me sienten muy, muy cerca. Nos leemos el miércoles.

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