RELATOS SEXUALES

“Por la delicia de sus dedos, la almendrita terminó empapada”, por Helena La Mala

“Por la delicia de sus dedos, la almendrita terminó empapada”, por Helena La Mala

(Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 20/07/2022 17:34 Helena Danae Actualizada 17:34
 

Hola, mis amores, feliz miércoles a [email protected] Hoy voy a contarles cómo convertí a don Heleno en una vaca lechera.

Poniéndonos serios, estos últimos días me ha costado mucho dormir y concentrarme; eso ha afectado mi calidad de vida, incluyendo la sexual. Pero eso no nos ha quitado las ganas de estar juntos y disfrutar, así que hemos estado trabajando en una solución.

Hace unos días, decidí que quería jalársela, usando un buen lubricante y dejando que mis manos hicieran magia. Llegué a la habitación y, literal, puse manos a la obra. Saqué su miembro y comencé a masajearlo en seco, lo movía arriba y abajo.

Hasta ahí mi mente aún no estaba tan enfocada, pero cuando entró en acción el lubricante, el sentir en mis manos su pene palpitante, cómo iba endureciéndose y aumentado su tamaño, me excitó al punto de humedecer mis calzones.

A pesar de que yo estaba jalándosela a él, yo también gemía disfrutando su placer, sintiendo cómo mi entrepierna se hinchaba.

Al darse cuenta de mi excitación, él estiró su mano y empezó a masajear mi clítoris. Mi cabeza explotó y el estrés desapareció por un momento de mi vida, solo me dediqué a sentir la delicia de sus dedos en mi almendrita.

Él terminó y llenó mis manos con su jugo, mi entrepierna también estaba empapada. No fue necesario llegar al orgasmo para gozar, todo lo que sucedió me ayudó —más que nada— a que mi mente se despejara y alcanzara un momento de paz.

Así, don Heleno se convirtió en mi vaca lechera. Ahora hacemos esto con frecuencia; yo simplemente me dedico a disfrutar, mientras él me masturba y, por unos minutos, ambos nos despegamos del mundo.

Estoy feliz de que me tengan en sus manos y espero con ansias nuestra cita de la próxima semana. Saben que los adoro infinitamente.

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