RELATOS ERÓTICOS

“Rapidín y espontáneo, empezando con un sexy arrimón”, por Helena La Mala

“Rapidín y espontáneo, empezando con un sexy arrimón”, por Helena La Mala

(Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 13/07/2022 14:34 Helena Danae Actualizada 14:34
 

Hola, mis amores, feliz miércoles. Hoy quiero contarles cómo disfruto del sexo espontáneo, ese que te agarra donde sea.

Así me pasó el otro día cuando volvíamos de cenar. Todo el tiempo estuvimos toqueteándonos, que si un besito y una lamida de cuello, un abrazo con arrimón para que sintiera mis tetas, en fin, algo tranquilo y que podíamos hacer en un sitio público.

Ya en el auto empezamos a meternos las manos, dejando su miembro bien duro y mi almendrita goteando. En cada alto en el semáforo, aprovechábamos para manosearnos.

Cuando por fin llegamos frente a su casa, no aguantamos más; aprovechamos que su coche tiene vidrios polarizados y, sin pensarlo, me acomodé sobre él, dejando mis nalgas apuntando hacia su asiento y mi rostro contra la ventana del copiloto, me tomó con fuerza, bajando mi pantalón y mis calzones.

Esa brisa que alcanzó a mi almendra mojada, me dio escalofríos y endureció mis pezones al instante.

Él bajó su cierre y desabrochó el botón de su pantalón para sacar su miembro duro y palpitante. Mi jugo ya había lubricado mis labios y mis nalgas, así que cuando me lo arrimó, solito resbaló hasta mi centro.

La primer metida se sintió gloriosa, estaba tan hinchada por esperarlo, que sentí cada centímetro dentro de mí. Luego me tomó por los hombros y así me estuvo embistiendo, mi cachete se aplastaba contra la ventana, mis tetas chocaban cada vez que me empujaba hacia adelante y mis manos eran el soporte en la agarradera de la puerta.

Así estuvimos un rato hasta que sentí que estaba a punto de terminar; yo necesitaba cambiar de posición, así que me acomodé en el asiento, para subir mis piernas y lo atraje hacia mí.

Con sus manos agarradas de la cabecera de mi asiento y todo su cuerpo contra mí, sentí su peso en una sola metida, lo jalé para que cada penetración tuviera mas fuerza, con su peso como empuje.

En esta posición logré terminar delicioso, con la cara aplastada por su cuerpo, lo que ayudó a evitar que salieran mis gemidos; cuando él se dio cuenta de esto, se vació por completo dentro de mí.

Cuando se movió al asiento del piloto, sentí alivio al estirar mis piernas, pero nada opacaba ese orgasmo, esa sensación de pulsaciones por todo el cuerpo.

Bajé las piernas y un poco de su leche escurrió al asiento, me subí los pantalones y terminé manchándome. En lo que recuperábamos el aliento y miramos a nuestro alrededor... ¡los vidrios estaban más que empañados!

Ese sexo que sucede así de rápido me encanta, lo deseosa que me pone por sentirlo dentro hace que desde la primer embestida sienta absoluto placer.

Les adoro infinitamente y espero con ansias la próxima semana para que me tengan en sus manos.

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