RELATOS SEXUALES

"Acaricié sus bíceps, mientras él pasaba sus dedos por mi espalda", por Lulú Petite

Acaricié sus bíceps, sólidos, mientras él pasaba sus dedos por mi espalda, por Lulú Petite
(Foto: Rosalío Huízar, El Gráfico)
Sexo 22/07/2021 15:07 Lulú Petite Actualizada 15:07
 

"Querido diario: Me murmuraba cosas al oído. Algo en su timbre de voz, tan cerca de mi oreja, me provocaba un cosquilleo en el tímpano que se convertía en escalofríos. 

Esa sensación cachonda que es como un hormigueo entre la nuca y la espina dorsal ¿La has sentido?

Olí su cuello perfumado. Acaricié sus bíceps, sólidos, mientras él pasaba sus dedos por mi espalda. Sentí su mano en mis nalgas cuando desabotonaba su camisa, metí mis manos y me encontré con un pecho poblado de vello; al hundirse mis dedos, se esparció más el aroma de su perfume.

Nos desnudamos y nos metimos a la cama. Me sentía tan caliente que en lo único que pensaba era en que ese tipo me cogiera. Amanecí cachonda, a veces me pasa. 

Busqué en la mañana un juguetito para quitarme las ganas, pero decidí no masturbarme y esperar a que llamara un cliente que, con carne, me quitara estas ganas. Él fue quien el destino me envió. 

Pasó sus manos grandes por mis piernas, yo me acariciaba los senos hasta que, instintivamente, puse un pezón en sus labios. Lo lamió con lujuria, volviéndome a provocar esos escalofríos deliciosos.

Estaba tan caliente que no podía esperar más para que me la metiera. “Ponte el condón”, supliqué. 

Finalmente lo sentí. La tenía tan grande y dura que pude sentir cómo me llenaba. Gemí y lo apreté contra mi pelvis, me colgué de su cuello y lo sentí moverse mientras me empalaba. 

No tardé en venirme. Estaba tan caliente desde que desperté, que su penetración logró rápidamente traerme el orgasmo esperado.

Grité de placer. No me importó si me escucharon en todo el motel. A eso fui. A gozar y a ser gozada".

Hasta el martes, Lulú Petite.

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