PREGUNTA
Justo al momento de venirme, me da un dolor de cabeza fulminante, como si me dieran un batazo en la nuca. Me dura varios minutos y me deja noqueado en la cama. ¿Por qué me pasa esto si se supone que tener relaciones relaja? Ernesto T.
RESPUESTA
Neto, lo que estás sintiendo se conoce en medicina como cefalea coital o cefalea orgásmica. Aunque asusta muchísimo y te corta la inspiración de golpe, es un fenómeno bien documentado que ocurre cuando los vasos sanguíneos del cuello y la cabeza se dilatan bruscamente debido al esfuerzo físico y al pico de presión arterial que alcanzamos justo al llegar al orgasmo. Suele presentarse de dos formas, como una tensión muscular progresiva en el cuello mientras aumenta la excitación, o como un estallido repentino e intenso en la nuca en el segundo exacto del clímax. Factores como el estrés acumulado, la fatiga o aguantar la respiración mientras lo haces aumentan las probabilidades de que pase. Aunque en la mayoría de los casos es algo benigno que se quita con descanso o antiinflamatorios previos, es obligatorio que vayas a checarte la presión arterial con un médico. Es necesario descartar cualquier problema vascular de fondo mediante una revisión general para que puedas volver a disfrutar de tu vida íntima sin miedo a un susto.
PREGUNTA
Se nos acabó el lubricante a medianoche y a mi pareja se le hizo fácil usar aceite de bebé y tantita vaselina. La pasamos rico, pero al día siguiente amanecí con un flujo raro y mucha comezón. ¿Tuvieron que ver esos aceites? Estefanía D.
RESPUESTA
Tuvieron todo que ver. Usar aceites de cocina, aceite de bebé, vaselina o crema corporal como lubricante es un error supercomún que sale muy caro. Esos productos no están formulados para las mucosas humanas: sofocan la piel de la vagina, alteran el equilibrio de la flora bacteriana y crean una capa pegajosa que es el nido perfecto para que se multipliquen los hongos (candidiasis) y las bacterias. Por si fuera poco, si estaban usando condón de látex, los aceites degradan el látex en menos de 60 segundos, haciéndole poros o rompiéndolo sin que se den cuenta, lo que deja la puerta abierta a embarazos e infecciones. Si se les vuelve a acabar el lubricante, es mil veces mejor parar la penetración, enfocarse en el oral, usar saliva o recurrir a la estimulación manual. Corre a la farmacia por un óvulo vaginal para tratar la infección y cómprense un buen lubricante a base de agua para tener siempre a la mano.