Qué hacer si la incertidumbre no te deja en paz

Qué hacer si la incertidumbre no te deja en paz
Víctor Jiménez
27/11/2020 - 17:22

Todos queremos tener la seguridad de que vamos a tener trabajo, nuestras relaciones van a marchar de la forma en que hemos imaginado, permaneceremos sanos y no tendremos que enfrentar problemas económicos.

Los seres humanos tenemos una gran necesidad de certezas. Queremos saber con anticipación lo que viene, deseamos tener el control. Quizás por eso algunos recurren a las artes adivinatorias, como la lectura de cartas para saber qué les depara el futuro. Anhelamos tener la certeza de que nuestros planes se van a desarrollar como los hemos pensado.

Tener certezas se siente bien. La certidumbre nos hace sentir en control de nosotros mismos y de nuestra vida. ¿Quién no disfruta de la tranquilidad y seguridad cuando todo ocurre de acuerdo a lo planeado?

La cruda realidad: no hay certezas

Por desgracia, la certidumbre no es lo más común. Más bien nos enfrentamos con bastante frecuencia a la incertidumbre, a lo desconocido, a cambios repentinos. Y como es tan común, más vale conocerla, familiarizarnos con ella, para poder manejarla mejor cuando se presenta.

Algunos toleran mejor la incertidumbre que otros. A quienes más les cuesta lidiar con la falta de certeza se adelantan al futuro y se preocupan por lo que podría suceder, a pesar de que no es seguro que ocurra. Y entonces surgen la preocupación, el estrés y la ansiedad.

Preocupación y rumiación mental

La preocupación es un intento (fallido) de reducir la incertidumbre. Nos hacemos esta ilusión: “entre más piense, repase y me preocupe por lo que podría suceder, hay mayor probabilidad de que no suceda”. Por supuesto, la rumiación mental (repaso incesante de lo que podría ocurrir) no evita los eventos no deseados. Anticipar mentalmente y pensar sin parar en ello sólo alimenta el estrés y la ansiedad, y hace que terminemos preocupándonos aún más.

¿Qué hacer para lidiar con la incertidumbre?

  • Reconocer y aceptar. Algunas de nuestras ansiedades se derivan de la incertidumbre que vivimos hoy en día con el tema de la pandemia. Es normal sentirse ansioso, se entiende que sea así. Es importante aceptar que no podemos tener toda la certeza que desearíamos tener. Aceptar esto no quiere decir que nos guste esta realidad, sólo la reconocemos como una verdad. Aceptarlo nos da un poco de paz.

  • Dejar ir. Date permiso para soltar la necesidad de tener certezas. Las emociones, los pensamientos y deseos de completa seguridad son temparales. Al final, como todo lo demás en la vida, pasan.

  • Conectar con los demás. Recuerda que no eres el único que tiene que lidiar con la incertidumbre. Todos los seres humanos nos enfrentamos al reto de aceptar lo incierto. No estás solo en esto. Nadie tiene todas las certezas. Saber esto puede darte una sensación de conexión con los demás y disuelve la sensación de aislamiento.

  • Enfocar. Concéntrate en lo que sí está en tus manos para mejorar o evitar una situación. Dirige toda tu atención y energía en esa dirección. Y suelta aquello sobre lo que no tienes ningún control.

  • Cambia de perspectiva. Pregúntate “¿Y si lo que viene en realidad es bueno o mejor para mí?”, “¿Qué oportunidades no he contemplado en esta situación?”. Imagina qué podría ser benéfico en una situación como la temida.

EL DATO 

Preocuparte o rumiar acera de lo que podría suceder no evita que en verdad suceda. Esta es una ilusión. Difícilmente las cosas resultan al 100 por ciento como las imaginas. Generalmente son menos terribles de lo que pensabas.

LA FRASE

“No es algo terrible sentir miedo cuando enfrentamos lo desconocido e incierto. Es parte de estar vivos, algo que todos llegamos a sentir”, de la escritora budista Pema Chödrön.

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