Enfrenta la vejez

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El envejecimiento no tiene por qué ser deprimente, te damos estrategias para afrontar ese inevitable proceso
Víctor Jiménez
07/05/2019 - 05:18

Aunque nos disguste la idea, le demos poca importancia o pensemos que no tiene nada que ver con nosotros, todos envejecemos. La idea de envejecer preocupa y deprime a algunos.

Esto es porque nos hacemos historias acerca de cómo será nuestra vejez. Y es común que imaginemos que será peor de lo que realmente resulta ser. Estamos (erróneamente) convencidos de que la edad avanzada y vejez siempre es dolorosa, negativa y solitaria.

También tenemos la firme (y falsa) creencia de que todas las personas mayores son lentas, olvidadizas e incompetentes. Por desgracia, estas creencias hacen más probable que cuando envejecemos actuemos de acuerdo con ellas. Pero el envejecimiento no tiene por qué ser deprimente. Algunas estrategias de afrontamiento y actitud adecuada ante el proceso de envejecimiento te ayudarán.

Mantener la dignidad. Si crees que no tienes nada más que ofrecer por el hecho de ser una persona mayor, entonces transmitirás esta idea a los demás y terminarán tratándote como si no tuvieras nada que ofrecer. Cuentas con una gran experiencia en diferentes áreas de la vida, sabiduría que sólo se obtiene con el paso de los años. Siempre puedes compartir tu conocimiento, tus habilidades y tu visión del mundo con quienes se podrían ver beneficiados. Los profesores mayores, por ejemplo, son una joya para las instituciones educativas. Para transmitir esta idea de dignidad primero debes estar convencido tú mismo.

Orientarse hacia el futuro. Es de vital importancia que en todas las etapas de la vida, y esto incluye la edad avanzada, te plantees proyectos y metas que lograr. El hecho de ser mayor no quiere decir que no puedas tener metas y proyectos. Algunas de estas metas podrían ser: cuidar del jardín o construir un mueble de madera, aprender un nuevo idioma, arreglar asuntos pendientes con personas cercanas (que generalmente involucran emociones difíciles), desarrollar una nueva habilidad o integrar un pasatiempo, escribir tus memorias para tus hijas o nietos, deshacerte de las cosas que ya no usas en esta etapa de vida.

Aceptar el cambio constante. Si a los 60 años esperas tener la misma energía y habilidad física que tenías a los 30, vas a sufrir mucho. Oponerte a los cambios inevitables y los desafíos que vienen con ellos provoca sufrimiento. Es cierto, en la edad avanzada hay un deterioro de las habilidades físicas, la escucha o la visión, pero por fortuna hay instrumentos y artefactos de apoyo para seguir realizando tus actividades. No hay razón para sentir vergüenza por caminar con bastón, llevar anteojos o usar un aparato auditivo. Los avances en la tecnología y la ciencia están a tu servicio. Utilízalos con orgullo y confianza.

Adapta tu entorno a tus necesidades. Para dominar las limitaciones debes tomar en cuenta tus necesidades. Con tu habilidad para resolver problemas puedes hacer tu entorno más cómodo y funcional. Tus necesidades han cambiado, así que quizás debas tener utensilios de cocina más fáciles de manejar, relojes fáciles de leer, teléfonos con números grandes. También podrías desplazarte más fácilmente si tienes menos muebles, mayor espacio o escaleras bien iluminadas. Es importante desarrollar una mentalidad encaminada a la solución de problemas. La actividad mental creativa es ideal para evitar caer en la monotonía de actividades mecánicas.

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