El miedo nos hace bien, pero ojo con el exceso

El miedo nos hace bien, pero ojo con el exceso
Debes sentirlo, dejarlo estar, hasta que desaparezca; nuestro psicoterapeuta te dice cómo lograrlo
Víctor Jiménez
15/05/2020 - 09:41

El miedo tiene una función positiva en nuestras vidas: nos lleva a cuidarnos. Sin embargo, cuando el temor es excesivo, nos paraliza, nos hace reaccionar de manera violenta o inadecuada, o nos puede llevar a huir a como dé lugar de eso que tememos. Muchas veces tratamos de entrar en razón y usar la lógica para comprender el miedo y eliminarlo. Pero esto no siempre funciona, primero porque el miedo es una experiencia mental, pero también corporal. Y segundo porque tratar de deshacernos de él sólo le da más fuerza.

Como cualquier otra emoción, el miedo se puede y se debe procesar corporalmente, no para eliminarlo, sino para que se produzca y pase de manera natural. ¿Qué quiere decir esto? Que lo validemos y le permitamos ser y estar el tiempo necesario para que en algún momento desaparezca. Seguir las indicaciones que te presento a continuación te puede ayudar a hacer esto.

Identifícalo. Muchas veces no tenemos claro qué sentimos. Para poder procesar una emoción, es necesario saber de qué emoción se trata. Piensa en lo que te provoca temor. ¿Se trata de un miedo a enfermarte? O quizás es un temor a quedarte sin empleo. ¿Te da miedo estar en un hospital, alejado de tus seres queridos? A lo mejor te da miedo morir.

Reconócelo. Una vez identificado tu temor, te invito a reconocerlo: “Sí, siento miedo de…(enfermar e ir al hospital)” o “Es cierto, me da miedo…(quedarme sin trabajo)”. Reconocer tu miedo no te hace más o menos fuerte, temer no es un defecto. Todos los seres humanos sentimos miedo de una u otra forma, en mayor o menor grado. El temor es una emoción natural y común a quienes habitamos este planeta.

Ubícalo en tu cuerpo. Comienza por notar las sensaciones en tu cuerpo asociadas a eso que sientes. Quizás sientes un hormigueo en los brazos, un ardor en la boca del estómago, una opresión en el pecho o algo más. Ubicar el temor en tu cuerpo te permite acercarte a él y dejar de pericibirlo como un extraño o un enemigo a eliminar. Si te familiarizas con el miedo, éste se vuelve menos atemorizante. Con seguridad la sensación no será agradable, pero forma parte de tu experiencia de este momento.

Permítete sentirlo. El temor es una emoción desagradable como otras. Y si nos resistimos a sentirlo, a permitirle estar, tomará más fuerza y tardará más tiempo en pasar. Por eso te invito a quedarte con él, permitirte sentirlo, pues ya está aquí. Déjalo estar, pues cualquier acción que tomes para deshacerte de él sólo empoeorará las cosas. Deja de pelearte con él. No trates de eliminarlo. Más bien, permítelo…permítelo…permítelo.

Intégralo con tu respiración. Ya que el miedo está presente, y que sabemos que luchar contra él es inútil, sólo acompáñalo con tu respiración. Respirar a la vez que pones atención a tu sensación de temor crea cierta distancia entre tú y el miedo. Esto lo hace más manejable, menos amenazador, más fácil de procesar. Permanece un tiempo respirando en contacto con el temor. Es probable que al hacer esto el miedo vaya perdiendo intensidad. Si no es así, está bien, ya podrás continuar en otra ocasión.

Déjalo ir. Para dejar ir tu temor podrías relajar esa parte de tu cuerpo donde lo sientes con mayor claridad. Puedes hacer esto al exhalar. Se trata de soltar la tensión asociada al temor haciendo tu exhalación más larga. Concéntrate en esa parte de tu cuerpo que está tensa y siente cómo la relajas al exhalar. Haz esto durante un tiempo. Si quieres, puedes poner tu mano allí donde se siente el temor. Después de un rato, estás [email protected] para dejar ir al temor  de momento. Si necesitas puedes volver a hacer todos los pasos.

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