Deja de sufrir por la culpa

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(Foto: Archivo, El Gráfico)
Vida 04/06/2019 05:20 Víctor Jiménez Actualizada 10:42
 

Hay ocasiones en que es difícil obtener el perdón de una persona a quien le hiciste daño. Esto sucede, por ejemplo, cuando no tienes ningún contacto con ella porque perdiste comunicación o porque murió. O quizás por más que has intentado conseguir su perdón, no lo has lograrlo. En estos casos la culpa y la tortura se pueden apoderar de ti. Y con ellas viene la tendencia a castigarte o actuar de manera autodestructiva.

Aunque es mejor obtener el perdón directamente del otro, a veces, como en los casos que menciono, la única manera de alejarte del tormento de la culpa es perdonándote a ti mismo. Pero no basta con decidir perdonarte, necesitas seguir un proceso consciente para verdaderamente liberarte de la culpa.

El camino hacia el perdón, paso a paso:

1. Describe lo que hiciste, o dejaste de hacer, que hirió al otro. Esto lo puedes hacer por escrito.

2. Revisa tu relato de cómo sucedieron las cosas y elimina las excusas y justificaciones. Asegúrate de hacerte responsable de tus actos, te puede ayudar centrarte en ideas como “la abandoné cuando más necesitaba” o “lo traicioné al cometer ese fraude”. La honestidad es esencial.

3. Menciona las consecuencias emocionales y materiales de tu conducta sobre la otra persona. Quizás perdió el trabajo por lo que hiciste, dañaste su autoestima o se sintió humillada y desmoralizada.

4. Haz una descripción realista y precisa. No maximices ni minimices las consecuencias o los sentimientos del otro.

5. Ahora ya puedes considerar los atenuantes en la situación. ¿Era tu intención que las cosas resultaran de esa manera? ¿Era tu propósito hacer daño al otro? Si no, ¿cuál era tu intención original?

6. Si tu propósito inicial era hacer daño, explica qué te llevó a hacerlo, no para justificar tus actos sino para entender las circunstancias en que ocurrieron las cosas.

7. Ya con las consecuencias y causas de tus acciones muy claras en tu mente, te puedes concentrar en el perdón a ti mismo. Es momento de buscar compensar el daño hecho. Puedes hacer esto por medio de la promesa de no volver a actuar como lo hiciste. Piensa en los cambios que necesitas hacer en tu forma de pensar, tus hábitos, tu comportamiento o tu estilo de vida para no volver a perjudicar con tus acciones.

8. La otra forma de compensar es por medio de la reparación del daño. Identifica qué tareas, contribuciones o compromisos te ayudarían a perdonarte. Ejemplos: devolver el dinero robado, asistir a un grupo de apoyo para codependientes o adictos, ofrecer ayuda en un centro comunitario, hacer una buena acción cada día.

9. Haz un ritual para marcar el término de este proceso. Prepárate una comida especial e invita a un amigo de confianza para platicarle que estás dejando atrás la culpa. O puedes decir, con la mano en el corazón, “Me perdono por el daño que hice y me libero de la culpa. A partir de este momento…” También podrías hacer un barquito de papel en el que hayas escrito las razones por las que te sentías culpable y dejarlo en un arroyo. Seguramente se te ocurrirá qué ritual hacer. Si crees necesario seguir este proceso con alguien de confianza, busca apoyo en una amiga, un consejero espiritual, un psicólogo.

Evita que la culpa envenene tu vida o te incapacite.

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