¿Cómo puedo ser más feliz sin depender de nadie?

¿Cómo puedo ser más feliz sin depender de nadie?
(Foto: Unsplash)
26/03/2021 17:01 Víctor Jiménez Actualizada 17:01
 

Pensamos que la felicidad depende de las cosas que poseemos o de las personas con quienes nos relacionamos. Pero depender de las personas y las posesiones para tu felicidad es un gran riesgo. Las cosas y las personas que te dan felicidad no van a estar allí para siempre. Y si tu felicidad depende de ellas, cuando las personas ya no estén, por cualquier razón o si las cosas pierden su “brillo” y atractivo inicial, tu felicidad también se desvanecerá.

Nada es permanente

La gente con quien te relacionas viene y va: se muda a otra ciudad, cambia de trabajo, muere o simplemente pierde contacto contigo. Hay amistades que duran sólo cierto tiempo. Poner tus expectativas de felicidad en una pareja es poner todos los huevos en una sola canasta. Si tu felicidad depende de la aprobación de tus padres, maestros o amigos, cuando ellos retiren esa aprobación, seguramente vas a sufrir.

Las cosas también vienen y van. El coche que tanta felicidad te dio cuando lo compraste, en algún momento se descompone o te lo roban. La computadora que tan feliz te hizo se vuelve obsoleta y lo mismo sucede con el teléfono. El entusiasmo inicial de cuando compras o consigues algo muy pronto se desvanece. La felicidad que te aportaba ese nuevo objeto tarde o temprano, desaparece. Los objetos, los aparatos y la ropa se vuelven comunes con bastaste facilidad.

Por esto es importante contar con fuentes de felicidad que no dependan de las posesiones o de otras personas. Y las hay. En este texto te sugiero tres fuentes de felicidad que dependen exclusivamente de ti.

Aprender cosas nuevas

Cuando aprendes algo nuevo, tu mente está absorta en la tarea. Es común que pierdas la noción del tiempo. Las horas vuelan. Incluso a veces, al comenzar a hacer eso que estás aprendiendo, puedes sentirte cansado, pero al terminar una clase o un periodo de aprendizaje te sientes con mayor energía. Esto se debe al sentido de logro y la satisfacción derivada de aprender algo nuevo.

Te sientes bien cuando aprendes algo nuevo, ya sea una receta de cocina, un paso de baile o una frase en otro idioma. Y además te ayuda a desarrollar tu seguridad y te hace sentir más eficaz, que puedes hacer lo que te propones. Aprender en grupo te da un sentido de conexión con los demás, disminuye la sensación de aislamiento que puedes llegar a sentir.

Tener metas significativas

Una meta significativa podría ser prácticamente cualquier cosa que desees conseguir: escribir un cuento, componer una canción, aprender fotografía. Lo importante es que sea algo que te emocione, te inspire a actuar y te conecte con un sentido de propósito. Una meta significativa el altamente motivante. Para hacerlo necesitas tomar lecciones o simplemente dedicar tiempo y energía. La idea es perseguir estos objetivos simplemente por la satisfacción y el gozo de hacerlo. Perseguir metas significativas le da propósito y dirección a tu vida.

Contemplar y apreciar

La capacidad para apreciar las cosas tal como son, sin esperar que cambien, es un gran tesoro. Esta capacidad es mucho más valiosa que tener posesiones o el dinero para comprarlas. Aprende a detenerte, darte un espacio en medio del ajetreo, permanece en silencio y sólo aprecia tu entorno, aquello que tienes y a quienes te acompañan. Sentarte a apreciar las nubes, el atardecer, o sentir cómo el sol calienta tu piel son formas de contemplar y estar inmerso en el momento presente, algo que contribuye en gran medida a la felicidad, y depende enteramente de ti y nadie demás.

ALGUNOS DATOS

La felicidad es una elección

El clima influye en la felicidad

La felicidad aumenta conforme nos hacemos mayores

La felicidad se contagia

Dinamarca es el país más feliz del mundo

La gente es más feliz por las mañanas

LA FRASE 

“El secreto para tener felicidad es tener algo que hacer”, del naturalista John Burroughs.

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