Opinión

¿Qué hago si mi vida está llena de problemas que no sé resolver?

Víctor Jiménez

OPINIÓN 14/01/2022 17:47 Víctor Jiménez Actualizada 17:47

No hay día en que no enfrentemos un problema, ya sea grande o pequeño. Algunos reaccionamos ante un problema paralizándonos, no poniéndole atención o resolviéndolo. 

Obviamente, resolver es la mejor opción. Por mucho que queramos, los problemas no se resuelven solos ni desaparecen con tan solo hacer como si no existieran.

Evita enfocarte en el problema. Procura no enfrascarte en el hecho de que tienes ese problema y pensar en él una y otra vez. Rumiar mentalmente no desaparece el problema, más bien te hace entrar en un círculo vicioso del que será difícil salir y que consume tu energía mental. Sin esa energía mental, te cuesta todavía más encontrar una solución.

Centrarte en el problema te paraliza. Dedicar toda nuestra atención a encontrar la causa del problema no siempre nos lleva a la solución. Por ejemplo, si te quedaste dormido en la mañana y se te hace tarde para el trabajo, no tiene caso sentarte a analizar las razones por las que “se te pegaron las sábanas”. 

Pierdes tiempo y energía al obsesionarte con encontrar una razón. Esta situación, igual que muchas otras, requiere que te centres en la solución. En este caso, podrías llamar al trabajo y explicar que vas retrasado, mientras te vistes y te preparas en la mitad del tiempo que generalmente te toma hacerlo.

Pasa a la acción. Enfocarte en la solución requiere dejar atrás lo sucedido, ya habrá tiempo para analizarlo y evitarlo. Pon la mirada en el siguiente paso que te llevará a una solución. Si quieres resolver un problema de matemáticas, lo que menos te conviene es lamentar lo difícil que parece; es mejor probar diferentes formas de resolver la ecuación. Para centrarte en la solución, toma en cuenta estas ideas:

1. Da por hecho que cada día te vas a encontrar por lo menos un problema que resolver. Si lo piensas así, buscar soluciones se convertirá en algo normal y cotidiano, no en una molestia que enfrentar.

2. Cuando te centras en el problema, es muy probable que surjan la preocupación, la duda y los pensamientos negativos que te impiden avanzar y dar con la situación.

3. Si diriges tu atención hacia la solución, como tu mente está ocupada en encontrar una solución, pues es lo único que importa, no hay espacio para los pensamientos negativos.

4. Deja de obsesionarte con lo que no salió bien, en lo que “la regaste” o en encontrar la causa y céntrate en encontrar soluciones.

5. Muchas veces no tiene caso encontrar respuesta a los porqués. Un porqué te lleva a otro y a otro y a otro. Céntrate en lo que quieres generar, a lo que aspiras, a donde quieres llegar.

6. Comienza tu búsqueda de una solución haciendo una lluvia de ideas, sin descartar ninguna, por extravagante o inviable que parezca.

7. Cuando comienzas a generar soluciones, tu cerebro hace nuevas conexiones y origina ideas creativas que pueden ser muy efectivas. Además, esto te permite darte cuenta de que el problema no es tan grande como te imaginaste al inicio.

8. Elige la que parece la mejor solución y ponla a prueba. Evita paralizarte por analizar la probabilidad de que esa idea funcione. Pon manos a la obra.

9. Si una idea no funciona, tienes muchas más para probar.

10. No siempre vas a encontrar una solución que te satisfaga al 100%. Acepta cada solución como la mejor que puedes obtener.

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