Violenta relación termina en feminicidio

feminicidio mujeres asesinadas ni una menos
(Foto: Archivo, El Gráfico)
La roja 12/03/2019 05:18 Tanya Guerrero Actualizada 08:59
 

Después de 12 años de un matrimonio lleno de violencia, la cadena de agresiones cerró con su expresión más extrema. En marzo de 2017, Zaira Karina Ávila Cholico murió en manos de su pareja, Carlos Alberto N., presunto feminicida de la mujer de 35 años.

La última vez que Araceli Ávila vio a su hija tuvo un presentimiento de madre: “Sentí un miedo inexplicable, miedo a que mi hija se arrepintiera, miedo a que sí lo dejara y él nos buscará y le hiciera daño a ella o a mis otros hijos”.

Ese día, 2 de marzo, Zaira llegó con varios golpes en el rostro para entregarle  una caja. En ella venían los documentos personales de sus dos hijas: actas de nacimiento, fotografías, cartillas de vacunación. Ahí también estaba una muñeca que Araceli le había regalado a su hija a los siete años. Zaira la guardó todo este tiempo porque le recordaba  su infancia.

AMENAZA DE MUERTE.  Ese día, Zaira le dijo a Araceli que su esposo la amenazó con llevarse a las niñas si ella lo abandonaba, porque una noche antes la había encañonado con una pistola en el estómago, amenazándola de muerte. Ahora, Zaira estaba decidida a dejarlo.

Una década antes, Carlos ya mostraba signos de violencia física y psicológica. Zaira y él se casaron a escondidas de los padres del novio porque, según Araceli, ellos pensaban que la recepcionista de Aeroméxico “era poca cosa para él”.

AGREDE A LA ABUELA. Se fueron a vivir a un departamento cerca del metro Martín Carrera; con ellos  vivió varios años la abuela de Zaira, hasta que un día hubo una discusión porque en la calle apareció muerta la perrita de Zaira; alguien le había disparado. La abuela de Zaira le llamó a Araceli para que fuera a ayudarla porque Carlos se mostró agresivo con la mujer de 70 años y la empujó cuando ella le reclamó que él mató al animal. 

Según su versión, Carlos se divertía ahorcándola del cuello hasta asfixiarla y ese día la había matado. Tras una discusión, Zaira y Carlos decidieron mudarse.

AGRESOR  LA  AISLA. Las últimas veces que Araceli vio a Zaira fue a escondidas. Carlos, de 36 años, la aisló de su familia y amigos: “Vivía con la ropa desgarrada, el cabello maltratado, delgada, sin maquillar, ojerosa”, cuenta Araceli.

CONTROLADA.  En las visitas que su abuela le hacía, Zaira le comentaba que el padre de Carlos la iba a visitar muy seguido al departamento donde vivían, porque el hombre le pedía a su padre que la llevara a comprar la despensa para las niñas. Carlos no se hacía cargo ni de su rol como padre, ni de esposo. “Mi mamá me decía que el padre de este hombre se le quedaba viendo lascivamente y que a Zaira no le gustaba cómo la tocaba”.

OLA DE HUMILLACIONES. Carlos, además de golpearla,  humillaba y denigraba a su esposa: “Zaira me comentó que le decía  que no  servía como mujer y que por eso se iba con prostitutas”.

El 5 de marzo de 2017, Carlos, Zaira  Karina y sus dos hijas se fueron a la fiesta del pueblo de Tultepec.

Los testigos afirman que salieron de su casa ubicada en calle Amapolas, de la colonia Prados, en Coacalco, y regresaron a las diez de la noche junto con las niñas. 

Después de dejarlas, la pareja volvió a salir de la casa en contra de la voluntad de  Zaira. Para obligarla, Carlos la jaló del cabello, se la lleva a rastras y la metió al carro, después de darle varios puñetazos en el rostro. No se sabe qué pasó después.

RECIBIÓ BALAZO EN LA SIEN. A la mañana siguiente, Zaira apareció en su casa con el cuerpo golpeado y con un balazo en la sien. Su esposo, el presunto feminicida, afirma que Zaira Karina se suicidó después de una discusión, aunque los peritos nunca  encontraron restos de pólvora en sus manos.

FINGÍA SER MINISTERIO PÚBLICO.  El 15 de febrero de 2019, tras ofrecer una recompensa de 300 mil pesos por datos que llevaran a su localización, fue aprehendido en Querétaro uno de los 47 delincuentes más buscados por las autoridades del Estado de México: Carlos Alberto N., un catedrático de la Universidad Politécnica del Estado de México, de Cuautitlán, que se hacía pasar como agente del Ministerio Público y acusado del feminicidio de Zaira.

 El presunto delincuente fue vinculado a proceso y la familia de Zaira sigue esperando justicia. 

 

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