Saña por envidia

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(Foto: Archivo, El Gráfico)

La roja 26/03/2019 05:18 Tanya Guerrero Actualizada 09:20
 

A Jéssica Valeria Ramírez Díaz la asesinaron con tanta saña que periódicos locales de Torreón, Coahuila, relacionaron el caso con un ritual satánico. 

Pero no. Ni cultos ni sectas estuvieron envueltos en el homicidio. A Valeria la asesinó su mejor amiga por envidia, en complicidad con dos amigos. El 3 de febrero de 2017  torturaron  y asfixiaron a la joven de 15 años.

Esa noche, Valeria y sus papás estaban en casa, viendo la televisión. “Güera”, como le decían, estaba en pijama, no tenía pensado salir. 

A las siete de la noche, Francisco Javier fue a buscar a Valeria. Él era novio de Ana, amiga de Valeria desde hacía dos años, a quien conoció en la cuadra. 

LA VE POR  ÚLTIMA VEZ

A Isabel Díaz, madre de la joven, le pareció raro que el novio de su amiga y no la joven, la buscara. La última vez que Isabel vio a su hija fue desde la ventana, mientras platicaba con Francisco. Cuando Isabel se asomó de nueva cuenta, su hija ya no estaba.

Preocupada, la madre le marcó al celular.  Valeria contestó, dijo que había ido al Oxxo, pero que iba de regreso. Cuando  volvió a marcar ya no entró la llamada. Mandaba a buzón. Los padres salieron a buscarla y a dos cuadras encontraron a Ana, a Francisco Javier y a Carlos, de 17 años,  un amigo de los tres.

“¿Dónde dejaron a mi “Güera?”, preguntó la madre sin imaginar que tenía enfrente a los asesinos de su hija. Ellos le contestaron: “Fuimos al Oxxo a comprar burritos, se encontró a un amigo y se fue con él”.

EXTREMA VIOLENCIA

La realidad era otra. Después de engañar a Valeria para que saliera de su casa, los tres la privaron de su libertad. Entraron a una casa abandonada a ocho cuadras de la casa de Valeria, en la colonia Loma Real Dos.

Los tres amarraron a la joven, la golpearon en la cara, la estrangularon y quebraron contra su cuerpo un palo de escoba. La remataron enterrándoselo en el ojo derecho.  Abandonaron el cuerpo semidesnudo de la joven en el patio de la casa para hacerle creer a la familia que fue abusada sexualmente.

La víctima fue hallada un día después, justo cuando los padres se disponían a iniciar la denuncia por desaparición. 

Ese sábado 4 de febrero, Ana, Francisco Javier y Carlos fueron aprehendidos por las autoridades en el mismo lugar donde un día antes le mintieron a los padres de Valeria. 

Francisco -nervioso y temblando-  y Ana -sonriente y relajada-  dijeron que Valeria se había ido con un hombre, un personaje inventado  para despistar; al final, Ana remató diciéndoles: “pero seguro al rato llega”. 

EL PAGO

A Carlos, el otro cómplice, lo encontraron horas más tarde en posesión del teléfono celular de Valeria. Fue lo que Francisco y Ana le ofrecieron a cambio de ayudarlos a matarla.  Los tres confesaron que este homicidio estaba planeado desde septiembre del año pasado; incluso, iban a perpetrarlo días antes, pero Valeria había dicho que no podía salir con ellos porque su mamá la regañaba.  

“Los ministeriales me dicen que lo hicieron porque le tenían envidia. Ana dijo que le tenía muchos celos y coraje porque ‘Güera’ tenía lo que ella no podía tener. Envidiaba que mi hija siempre andaba guapa, le gustaba mucho publicar sus fotos en Facebook, era muy popular y le daban muchos likes”. Los investigadores sumaron el hecho de que tanto Ana como Francisco provenían de familias disfuncionales.

Fueron consignados por homicidio doloso en un juicio abreviado que duró alrededor de un año. En el 2018, los tres fueron sentenciados a  cuatro años y nueve meses en el Tutelar de Menores de Saltillo. 

HECHOS INADVERTIDOS

Hoy, los tres ya cumplieron la mayoría de edad.  Isabel recuerda detalles que antes pasaron desapercibidos para ella. El más significativo fue el que una vecina le contó  que vio a Ana quemar a un animal vivo en la calle; la joven, ademas, posteó imágenes “muy violentas” en su perfil de Facebook, entre ellas a una persona desangrándose por el ojo.

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