María José lleva una década desaparecida

feminicidio desaparecida ni una menos
María José Monroy Enciso fue plagiada frente a su madre, a quien le cortaron el cuello para llevarse a la menor
Tanya Guerrero
14/01/2020 - 09:57

Hace diez años, María José Monroy Enciso, de 11 meses, fue secuestrada mientras Maribel, su madre, yacía con el cuello cortado en el piso de la óptica donde trabajaba; aunque el agresor Geyser Crespo García, de 38 años, lleva una década detenido y sentenciado, se rehúsa a proporcionar datos sobre el destino de la menor.

PODRÍA ESTAR EN EU. Una línea reciente de investigación apunta a que la niña fue víctima de trata de personas, en la modalidad de adopción ilegal y que, probablemente, está en EU. La familia pide a la sociedad hacer viral la fotografía de cómo se vería en la actualidad para avivar la esperanza de encontrarla. 

Maribel aún recuerda lo que sucedió el 21 de septiembre de 2010 en su consultorio oftalmológico, en Tecámac, Edomex

Esa tarde, cargaba en brazos a su hija María José, cuando llegó un hombre con una mochila; entró al local en una bicicleta. Maribel lo reconoció, pues diez días antes se hizo un examen de la vista y veía con insistencia a la niña. 

El día de la agresión, éste hombre le dijo a Maribel que “iba a hacerse sus lentes”, pero cuando entró, cerró el acceso del negocio y amenazó a la mujer con una navaja.

Le pidió que dejara a su hija en la silla donde la sentaba y aprovechó esto para tomarla por detrás y cortarle el cuello. La mujer de 41 años se defendió, pero el hombre la intentó degollar por segunda vez, cortándole la yugular y la tráquea, casi hasta las cuerdas vocales. 

Mientras la madre se desvanecía, vio cómo Geyser Crespo tomaba a su hija, el monitor de la computadora y salía. Ella se quedó unos minutos inconsciente, pero su instinto materno la movió para levantarse y salir del local a pedir ayuda. No sabe de dónde sacó la fuerza; “los vecinos me vieron y llamaron a una ambulancia. Un policía municipal llegó pero no ayudó. Un vecino me hizo un torniquete para mantenerme con vida, pero el agente le decía que no me tocara, como si yo ya estuviera muerta, y aunque me salía un poco la voz para decirle que buscara a mi hija, él decía que no funcionaba su radio”, dice Maribel, quien recuerda que los paramédicos tardaron una eternidad.

SE PIERDE TIEMPO. La semana que permaneció inconsciente en el hospital, las autoridades mexiquenses buscaron fabricar un culpable y acusaron al esposo de Maribel sin investigar a fondo. Cuando ella despertó, declaró por escrito lo que había pasado y dio señas del agresor, pero ya se había perdido tiempo de búsqueda valioso. Tampoco existía la Alerta Amber.

Un mes después, por coincidencia, detuvieron al agresor en Tultitlán. La madre de una menor que había sido abusada sexualmente colocó papeletas con el rostro del hombre en la calle y Maribel lo reconoció. Fue detenido y sentenciado a 82 años de prisión en el Penal de Texcoco por violación de dos menores, robo, tentativa de homicidio y privación de la libertad. En su declaración, hay inconsistencias y contradicciones sobre el paradero de la niña. 

Las investigaciones determinaron que en este secuestro, el hombre no actuó solo. Se cree que Crespo García es parte de una red de trata de personas y que está amenazado para no hablar. 

RECOMPENSA. Hoy, María José tiene diez años de edad y su familia cree que “la robaron para venderla”. La PGR ofrece una recompensa de 3 millones de pesos por datos de su paradero o información para la captura de los responsables, a través del teléfono 018008313196.

“De que está viva, está viva”, dice Maribel, quien aún recuerda los ojos y la sonrisa de su hija cuando le cantaba. “La he soñado muchas veces, en mis sueños la veo así, pequeñita, sueño que la cargo y la estoy arrullando. También sueño que la encuentro”.

María José, si te reconoces en esta fotografía y en uno de tus puños tienes una mancha café de nacimiento, tu mamá quiere decirte que ella y tu papá no han dejado de buscarte; quizá ya no tengas recuerdos de tus padres biológicos pero tienes el derecho de conocerlos. “Siempre la vamos a amar porque el amor todo lo logra. Sabemos que la vamos a encontrar”, confía Maribel.

 

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