Un último orgasmo

sexo lulu petite
Te comencé a desabotonar la camisa mientras me besabas. Levantaste mi falda por el frente y metiste tu mano bajo mi lencería, separaste mis muslos con tus dedos y me acariciaste la vulva
14/01/2020 - 09:46

Querido diario: Estoy muy caliente. Recuerdo tus besos y tus brazos y siento escalofríos. Estoy acostada en mi cama, bajo toneladas de cobijas y mi pijama abrigadora. Meto mi mano y me toco, estoy húmeda. Me acuerdo de anoche y cierro los ojos. Pongo mis dedos medio e índice sobre mi clítoris, estoy empapada.

Llegué a tu habitación a eso de las 9:30. Leíste lo que escribí el otro día sobre ti. Que eres un chacalón y que coges riquísimo. Me volviste a llamar. Me recibiste con un beso de esos profanos, que te hacen brincar los sentidos.

Me tomaste la mano y la pusiste sobre tu pantalón, para que sintiera tu bulto enorme. —Así me pones— Me susurraste al oído. Me ruboricé cuando me apretaste las nalgas y me jalaste hacia ti para darme otro beso. Aún no soltaba tu herramienta.

Te comencé a desabotonar la camisa mientras me besabas. Levantaste mi falda por el frente y metiste tu mano bajo mi lencería, separaste mis muslos con tus dedos y me acariciaste la vulva con el índice y el medio. 

Recogiste mis jugos y acariciaste mi sexo lubricándolo todo. Dejaste de besarme y te quedaste mirándome fijamente. Con lujuria. Tomaste un condón y me lo diste para que lo abriera. Mientras, te sacaste el miembro, venoso, duro, grande y bien erecto.

Tomaste la mano en la que tenía el preservativo y me ayudaste a ponértelo, sin dejar de clavar en mí esa mirada lujuriosa, me tenías temblando de deseo cuando me llevaste a la cama y, así, sin desnudarme ni desnudarte, nos tiramos en el colchón y me la clavaste con urgencia. Gemí y clavé mis uñas en tu camisa.

Sacaste mis senos del vestido y comenzaste a mamarme los pezones, mientras movías tu miembro en mis entrañas. Estaban tus manos en mis muslos, tu boca en mis pechos y tu hombría clavándose en mí cuando me vine por primera vez, pero tú seguiste cogiéndome y provocándome un orgasmo tras otro.

Hoy desperté recordándolo y no pude sino llevar mis dedos a donde estuviste y construir, esta mañana y bajo mis sábanas, un último orgasmo a tu nombre. Al menos por ahora.

Hasta el jueves, Lulú Petite

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