Un rico masaje con final feliz

Un rico masaje con final feliz
Sexo 08/04/2021 14:58 Lulú Petite Actualizada 14:58
 

Querido diario: El cliente quería un masaje y, francamente, es una de mis especialidades. Le pedí que se desnudara y acostara sobre su estómago. Busqué en mi bolso un pomito de aceite de menta.

—¿Te gusta duro o suave? —pregunté.

—Cachondo —contestó risueño.

Me desnudé también y comencé entonces un masaje bien dado, estimulando su cuero cabelludo, su cuello, su espalda, sus nalgas, sus mus-los, sus bíceps, tríceps y brazos. Sobé sus manos, luego sus pantorrillas y sus pies, comenzando por el empeine y terminando por cada dedo.

Luego pasé suavemente mis nudillos de regreso por todo su cuerpo, hasta volver a su cuero cabelludo. Masajeé el cráneo y terminé con caricias delicadas en los lóbulos de sus orejas. Para ese momento, ya estaba montada en él y, mientras mis dedos atendían su cabeza, mis pezones rozaban suavemente su espalda. Terminé con la caricia de mi cabello paseando por todo el lienzo de su espalda. Entonces, le pedí que se volteara. Su miembro estaba parado, apuntando al cielo.

—Qué rica la tienes —le dije honestamente y comencé a masturbarlo. Masajeé después su vientre, subiendo hacia su pecho, sentándome a horcajadas en su pubis. Mis nalgas tocaban su miembro enorme. Trepé de nuevo con la técnica de la caricia de cabello, hasta poner mis senos en sus labios. Llevé la mano hacia atrás masturbando su pitote y pensando en meterme su miembro en la garganta, cuando lo sentí disparar un chorro de esperma tibio con el que me bañó la espalda.

—¡Qué rico masaje! —dijo cuando nos duchábamos.

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Hasta el martes, Lulú Petite

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