Tuve un sueño cachondo y fue riquísimo

Tuve un sueño cachondo y fue riquísimo
Es raro, porque teníamos una relación. No éramos novios, más bien tú eras como mi sugar daddy y yo, tu noviecita azucarada, tú, sugar baby
Lulú Petite
02/06/2020 - 13:19

Querido diario: Hace mucho que no eres mi cliente. Contigo ¿Cómo decirlo? Las cosas fueron distintas. Sí, te conocí chambeando; pero lo mejor de aquellos encuentros furtivos eran las charlas en las que me contabas tu vida y yo a mía. Poco a poco nos fuimos haciendo amigos.

El tiempo pasó y la amistad se fue haciendo fuerte hasta el punto de que dejamos lo de cliente y ahora somos más amigos. Siempre has sido tan tierno conmigo.

Hace unos días, me dijiste que habías soñado conmigo. Días después, por teléfono me escribiste que te había vuelto a pasar. Que me había colado en tu sueño. Pues, corazón, resulta que anoche tú te metiste en los míos. Te soñé.

Es raro, porque teníamos una relación. No éramos novios, más bien tú eras como mi sugar daddy y yo, tu noviecita azucarada, tú, sugar baby.

Me visitabas en mi casa y conversábamos, también como siempre; la diferencia era que tus manos traviesas comenzaban a jugar hurgando por mis piernas, que sentía tus dedos en mis muslos y tus labios en mi cuello, en mi boca.

Soñé que tus manos, fuertes y varoniles apretaban mis senos mientras tu lengua me quitaba la sed de besos que esta cuarentena me ha dejado. Sentí, como si fuera ayer, cuando éramos amantes de moteles clandestinos, la pasión de tus besos, el apretar de tus manos y tu sexo. Tremendo, palpitante. Quería que me hicieras tuya que fueras mi papacito de algodón azucarado.

Te besé mientras me desnudabas. Acaricié tu pene y lo sentí riquísimo, jugoso. Lo dirigí entre mis piernas y te besé, esperando que me atravesaras de tajo y me quitaras las ganas. Y desperté.

Sobra decirte que lo primero que hice fue masturbarme pensando en ti. ¿Cómo? ¿No sabes qué es un sugar daddy? Pues búscalo, no lo quieras todo peladito y en la boca.

Un beso, Lulú Petite

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