Soy tu regalote

Lulú Petite
26/11/2019 - 12:17

Querido diario: Estamos de pie, frente a frente. Uso tacones y aún así debo estirarme para alcanzarte. Te doy un beso en el cuello. Te aprieto el pantalón, toco tu miembro. Lo siento en reposo y comienzo a acariciarlo sobre la tela mientras llevo mis labios a tu boca. Al besarte siento cómo tu sexo crece. Lo tienes rico. Cierro los ojos imaginado cuando me lo metas. Me tomas de la cintura. Te aflojo la corbata, desabotono tu camisa, meto las manos por tu pecho y lo siento tibio, duro, firme. Siento tus pezones bajo la camiseta y los aprieto entre mis dedos, supongo que eso te gusta, porque me pides que siga y me das otro beso más apasionado. 

Te quito la camisa y meto las manos bajo la camiseta y siento tu vientre. Has hecho abdominales, siento los cuadritos. Eso me gusta. Tus antebrazos son gruesos y varoniles, de esos con músculos tensos y venas marcadas que, en cierto modo, parecen enormes falos. No puedo aguantar la tentación y te muerdo un brazo. Lo hago suavemente. No sé si seas casado, pero en cualquier caso, parte de mi trabajo es asegurarme de no meterte en problemas ni obligarte a inventar explicaciones complicadas sobre por qué tienes una mordida en el brazo.

Nos desnudamos por completo antes de meternos a la cama. Te beso el cuerpo desnudo. Tú te dejas querer, recostado boca arriba. Llego a tu pubis y aprieto el mechón de vellos rizados que coronan tu sexo, antes de tomarlo por el tallo y comenzar a acariciarlo.

Lamo tus testículos mientras alcanzo un condón que había puesto en la cama. Lo saco del empaque y te lo pongo. Me acomodo sobre ti, con mis manos en tu pecho y poco a poco me voy clavando tu miembro enorme. 

Suspiras satisfecho cuando me la metes toda y yo comienzo a cabalgar entre gemidos. Te miro. Estás contento, guapo, varonil, potente. Apenas puedo creer que me hayas llamado porque te quisiste dar el regalo. Apenas puedo creer que hoy cumplas sesenta y nueve años.

Hasta el jueves, Lulú Petite

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