Sentí su pasión hasta las anginas

Sentí su pasión hasta las anginas
Te pedía más, te suplicaba que no dejaras de moverte
Lulú Petite
25/02/2021 - 13:43

Querido diario: Cuando entré a la habitación me abrazaste y comenzaste a fajarme con ansiedad, casi bruscamente. 

Tenías ya el miembro durísimo. Levantaste mi falda y masajeaste mis nalgas, bajaste las manos y agarrándome fuertemente de los muslos, me levantaste del suelo obligándome a rodearte la espalda con mis piernas, para mantener el equilibrio.

De inmediato, llevaste mis senos a tu cara, saqué un pecho del vestido y me chupaste el pezón deliciosamente. Tus manos enormes me sostenían por las nalgas, cuando pasaste traviesamente tus dedos por mi culito. Sabes que por ahí no despacho. Allí no se juega. Así que respingué el culo, provocando que nos tambaleáramos. Me llevaste al sofá y me pusiste en cuatro. Con las nalguitas bien paradas mirando hacia ti y comenzaste a chuparme el sexo.

Lo hacías bien y me tenías tan caliente que disfrutaba enormemente las caricias de tu lengua por mi vulva, en mis nalgas, en mis piernas. No podía más. Deseaba enormemente que me la metieras. Te rogué que así lo hicieras antes de levantarme e ir por un condón al tocador. En ese camino, nos desnudamos.

Te la chupé hasta sentirla en las anginas mientras te puse el preservativo. Luego me acomodé en cuatro en el sillón y cerré los ojitos, esperando sentirte dentro. Apuntaste tu miembro entre mis piernas, pusiste una mano en mi nalga y me clavaste tu miembro.

Estaba tan caliente y se sentía tan rico que comencé a gemir sin control. Te pedía más, te suplicaba que no dejaras de moverte. Aullé cuando me vine. Fue un orgasmo tan delicioso que ni siquiera sentí cuando tú también explotaste llenando el condón con la leche de tu placer.

Hasta el martes, Lulú Petite

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