¡Qué rico lo hace!

¡Qué rico lo hace!
Conocí a Manuel hace unos años. Es ingeniero y tiene un negocio en el que le ha ido muy bien. Antes nos veíamos a menudo y me contaba de su vida
Lulú Petite
25/02/2020 - 10:51

Querido diario: Cuando me vio, me abrazó con fuerza. Hacía meses que no nos veíamos. Nos quedamos quietos y abrazados, de pie a un lado de la puerta, callados. Su abrazo era cálido, algo entre el cariño y la necesidad de ser reconfortado.

Pasaron unos minutos así, en silencio, quizá comenzaba a volverse incómodo, cuando sentí sus labios besar mi cuello y sus manos bajar lentamente y detenerse en mis nalgas. Cuando las tuvo allí, su boca estaba ya en mis labios.

Conocí a Manuel hace unos años. Es ingeniero y tiene un negocio en el que le ha ido muy bien. Antes nos veíamos a menudo y me contaba de su vida. Es divorciado y tiene dos hijos, una mujer, que ya está casada y un hombre, que estudia ingeniería. Son su adoración.

Me bajó la cremallera del vestido mientras yo lo ayudaba a desnudarse. Me gusta como besa y extrañaba sus labios. Nos metimos en cueros a la cama y allí continuó besándome. Manuel es de los que besan mucho y besan bien. Mientras su lengua juega en mi boca, sus manos recorren mi piel, cuando me di cuenta tenía las yemas de sus dedos tocando los puntos más sensibles de mi sexo, sus labios en mi boca me hacían estremecer y estaba poniéndome tan cachonda, que comenzaba a mojar su mano. Entonces estiré la mía y tomé un preservativo del buró.

—¿Te lo pongo?— Le pregunté a modo de ruego.

Acomodé el condón en la punta de su miembro y lo bajé con la boca comiéndomelo todo y comenzando a mamar. Acariciaba sus pelotas con las uñas porque sé que eso le encanta. Él gemía desesperado, hasta que me pidió que lo montara.

Me subí y me ensarté en su sexo erecto, enorme y comencé a moverme. Nos venimos riquísimo.

Hacía meses que no me llamaba. Resulta que su hija estaba enfrentando un cáncer. No tenía cabeza más que para estar con ella. Ya lo superó y tendrá que mantenerse alerta, pero por ahora va ganando la batalla.

—La vida es frágil— Me dijo —Hay que disfrutarla— Cerró antes de darme un beso y volver a hacerme el amor. 

¡Qué rico lo hace Manuel!

Hasta el jueves, Lulú Petite

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