Mi boquita loca

Mi boquita loca
Lulú Petite
15/01/2020 - 16:29

 Querido diario: Él estaba de pie y yo en cuclillas, con su miembro en mi boca y su mirada lujuriosa clavada en mis ojos. Apoyaba mis manos en sus muslos para mantener el equilibrio. Andrés es un hombre alto, con mucho pelo en piernas, brazos, pecho y, desde luego, en su pubis. Tanto, que algunos cabellos quedaron atrapados por el preservativo y yo los veía allí, prisioneros del látex mientras engullía ese enorme falo.

Andrés gemía mirando complacido desaparecer su pene en mi boquita. Me estaba cansando la posición, así que apoyé mis manos con más fuerza en sus muslos y supongo que enredé mis dedos en su pelambre, porque dio un brinquito, que sirvió de pretexto para que nos subiéramos a la cama.

Es un hombre de barba cerrada, muy bien recortada. Es un osito elegante. 

Se acostó boca arriba y yo me subí sobre él, tomé su pene, lo apunté hacia mi sexo y me fui clavando lentamente. Puse mis manos en su pecho, metiendo mis dedos entre su pelo y él empezó a mover la cadera para cogerme, al mismo tiempo yo cabalgaba, nuestros movimientos se coordinaban perfectamente, yo estaba sintiendo riquísimo y él no paraba de gemir. Cuando sentí que me venía apreté el pelo de su pecho y él aceleró sus movimientos. Yo le gritaba que siguiera así. “No pares” le rogaba. Apretándome los senos, jugando con mis pezones entre sus dedos, me hizo venirme a gritos. Con mis manos agarradas a su pelo, como si estuviera montando a un bisonte salvaje.

Cuando vio que me vine, él se detuvo, no sé si para contemplar su obra o para tomar aire. Yo estaba como Bambi, con las piernitas temblorosas todavía por el extremo placer. Besé sus labios, todavía con su miembro durísimo dentro. Él me pidió que me pusiera de perrito.

De inmediato me coloqué en cuatro, levantando las nalgas para ofrecerle mi vagina empapada. Me penetró de una estocada y moviéndose maravillosamente logró soltar un abundante chorro tibio en el condón y me provocó un segundo orgasmo que me dejó fulminada. ¡Ay, osito, qué rico coges!

Hasta el martes, Lulú Petite

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