Me puso una revolcada memorable

Me puso una revolcada memorable
Hasta el jueves, Lulú Petite
Lulú Petite
02/03/2021 - 15:42

Querido diario: Otra vez me llamaste. Me encanta ir a tu ciudad y saber que, probablemente, sonará el teléfono y serás tú, con ganas de hacerme el amor. Coges tan rico que no puedo evitar desearte cuando vengo. Venía pensando en eso en la carretera. Pocos segundos después de que cruce el letrero que da la bienvenida a tu ciudad, recibí tu mensaje.

—¿Nos vemos? —preguntabas. —Va —respondí.

—¿Dónde siempre?

—Sí.

—¿Cuánto tardas?

—Dame una hora.

Antes de ir contigo me instalé en mi hotel, me duché y me puse linda. Cuando recibí el mensaje con el número de tu habitación, ya estaba lista y muy caliente por saber que iba a verte.

Tenías música y se sentía el ambiente tan… sexoso. Me tomaste de la cintura y comenzaste a besarme el cuello. No sé si por instinto, empecé a contonearme despacio, pegadito, como si te estuviera cachondeando en un table.

Sin dejar de cachondearte me quité el vestido. Me mirabas en lencería, pegada a ti. Me di media vuelta y restregué mis nalgas en tu bulto. Con lujuria me agarraste los pechos y me besaste el cuello. Tenías el miembro tan parado que, aun con el pantalón, lo sentía meterse entre mis nalgas.

Desnudos, nos metimos en la cama. Seguiste fajándome. Apretando mis nalgas, mi cintura, mi senos. Era como bailar entre las sábanas una danza instintiva de roce y goce.

Cuando al fin me penetraste, sentí un placer tan intenso que tuve que morderme los labios para no deshacerme en un grito. Entonces, pensé que por eso me gusta venir a tu ciudad. Por la esperanza de que me llames y venga contigo a este mismo motel, me pongas estas cogidas memorables de las que siempre salgo con las patitas temblorosas, como Bambi.

Hasta el jueves, Lulú Petite

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