Me prende el sexo clandestino de motel

Me prende el sexo clandestino en los moteles

(Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 09/03/2021 14:29 Lulú Petite Actualizada 14:31
 

Querido diario: Manejo camino a ti. Ya imagino el pasillo del motel, tantas veces andado, el laberinto de pisos y habitaciones, cada una con sus historias de amores fugaces, sexo, gemidos, clandestinidad. 

Eso me gusta de los moteles. Su toque prohibido. Nadie va a un motel sin algún secreto que guardar o una travesura que perpetrar. Las parejas estables cogen en la monotonía de sus edredones; los moteles, en cambio, son palacios de canitas al aire, sexo furtivo, besos prohibidos. 

Camino el pasillo, la alfombra, la hilera de puertas. Imagino que tras cada puerta hay una historia de pasión, cada una tan distinta y tan parecida a la nuestra. Cuerpos revolcándose, explorándose, lamiéndose. 

Oigo gemidos en un cuarto. Me excita. En el siguiente, una mucama me saluda amable, mientras limpia la escena del pecado de alguna pareja prófuga de la monotonía. La próxima puerta es la nuestra. Respiro hondo, sonrío. Ya quiero verte. Hago un puñito y toco a tu puerta. 

Imagino tu boca. Tus labios comiéndose los míos. Me encanta que me llames. Me gusta cómo coges, cómo eres, cómo me tratas. 

Abres la puerta. Como de costumbre mi dinero está en el tocador, para que no nos ocupemos de esas cosas. Perdámonos en nuestra hora de tregua, en la clandestinidad del motel, de nuestro secreto, de nuestra travesura. Nunca me has hablado de tu vida personal, pero la argolla en tu anular cuenta una historia. No importa. Nosotros estamos allí para olvidarlo todo. Contigo todo es sexo, pasión, locura. Me desnudas, me entrego, nuestros orgasmos incendian el edificio. Nada más existe, sólo el presente. Nosotros. 

Te invito a seguirme en Twitter: @Lulupetite2021 

Hasta el jueves. Lulú Petite. 

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